viernes, 28 de enero de 2011

En Praga




Hace ahora un mes estábamos en Praga, entre la nieve. Ayer en Madrid, con frío, pero tan manso como un perro canela ante el otro aquel, blanco y fiero, que parecía que se nos llevaba los dedos en los dientes apenas los desenguantábamos. Había que ver (porque sentir, no los sentía) mis diez desmañados muñones buscando helados en la cartera el billete para pagar, en la taquilla que daba a la calle, el espectáculo de total contraste -en color y calefacción- del teatro negro. Como si prosiguiera la vida tras la muerte, las tumbas de los difuntos hebreos encanecían bajo una milenaria melena sin kippa.


2 comentarios:

J. G. dijo...

imponente el cementerio

saludos

samsa777 dijo...

Muy hermoso.