sábado, 15 de enero de 2011

Los cielos que perdimos


Joaquín Romero Murube, Jorge Guillén, Federico García Lorca, José Antonio Rubio Sacristán y Pepín Bello en 1935


Con este título escribió Joaquín Romero Murube, poeta de Mediodía y responsable muchos años del Alcázar de Sevilla, un libro que denunciaba los desaguisados que se estaban produciendo en el caserío de su ciudad, la nuestra, en la segunda mitad del siglo pasado. Pero los estropicios no han cesado; antes bien, van en aumento. Sin ir más lejos, y lo digo literalmente, porque uno vive en su entorno, ¿qué decir del crimen urbanístico que las autoridades están permitiendo en la Casa de la Moneda? De nada parece servir que se trate de un inmueble protegido con la categoría A: el caso es añadir plantas; sumar plantos al lamento de Romero Murube por esos cielos que perdimos y aún seguimos perdiendo. Aquí se puede leer -y lo más sangrante, ver- sobre la codicia que da al traste con el patrimonio y, sólo basta tener ojos en la cara, con la armonía de una hermosísima fachada de Sebastián van der Borcht.