lunes, 24 de enero de 2011

Renovación de agobios, pero menos


No escarmienta uno. Resulta que en algún momento de esta pasada Navidad, y para quitar de en medio los muchos boletines de suscripción de revistas que recibe, no se le ocurrió cosa mejor que renovar sus extintas suscripciones a la London Review of Books y al Times Literary Supplement. Gravísimo error, en principio. ¿Es que no recordaba ya la tensión, la zozobra, que respectivamente cada quincena y cada semana le ocasionaban las susodichas revistas, cuya lectura rara vez podía despachar antes de que llegara el siguiente número?
Quizá se haya extraviado la papeleta del TLS, porque aún no ha abordado esta publicación su buzón y su tensión arterial se mantiene razonablemente estable, pero la otra revista ya ha comenzado a hacer de las suyas: inaugurando el nuevo período de suscripción (eso sí, a un precio de risa), empieza a bombardearlo con artículos que ni le van ni le vienen (eso que gana, al no sentir la imperiosa necesidad de leerlos). De los artículos o reseñas que se anuncian en la portada, hay las clásicas parrafadas izquierdistas (un grado menos insoportable que las de la New York Review of Books), un artículo sobre el Congo que en sus miles de palabras no menciona ni por casualidad a Roger Casement o a Vargas Llosa, una recensión de las memorias inanes de doña Condoleezza Rice, y una consuetudinaria nadería del paquistaní Tariq Ali. Afortunadamente, de literatura, lo que se dice literatura, sólo una pieza, una quinta parte de los titulares. Y, para compensar, ay, muy de mi interés, sobre Sir Alfred Tennyson (con varias apariciones estelares de Auden).
Mi médico de cabecera (de familia, lo llaman ahora, que apenas existe ésta) les debe de haber escrito a los chicos de la LRB para que rebajen el nivel de presión que su periódico ejerce sobre mí.
Todo sea por la salud. Y eso que salgo ganando. (Aunque aún temo el arribo del TLS, que ése sí suele, como promete, ocuparse de lo literario).



6 comentarios:

Sara dijo...

Una perfecta estrategia para hacernos echar un vistazo a la portada del LRB, Antonio, a ver qué son esas "clásicas parrafadas izquierdistas" que mencionas, y de paso compartir ansiedades y subidas de tensión! ;) Bueno, bueno, al menos has encontrado un artículo que te interesa ¿te parece poco?

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Vaya, Sara, rebuscando por el interior hay más cosas interesantes; por ejemplo, páginas del diario de Charles Simic. No, si no voy a poder acabarlo antes de que me llegue el número siguiente. Ya empezamos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Vaya, Sara, rebuscando por el interior hay más cosas interesantes; por ejemplo, páginas del diario de Charles Simic. No, si no voy a poder acabarlo antes de que me llegue el número siguiente. Ya empezamos.

Liou dijo...

Interesante...

Sara dijo...

La cara de un lector asiduo del NYRB, al leer una clásica parrafada derechista en la portada mientras se toma tranquilamente un café: Priceless.

José Luis Piquero dijo...

Fíjate que lo que más me ha llamado la atención de tu post es lo de la familia, "ahora que apenas existe". ¿Cómo? ¿Ha desaparecido la familia y yo no me he enterado? ¿Será la mía la única que queda? Las de mis hermanos y amigos ¿serán una excepción? Espero que no te hayas adscrito a ciertos discursos apocalípticos y reducionistas. Se requerirían ulteriores aclaraciones.
Un abrazo.