domingo, 30 de enero de 2011

Un "Viaje a Estambul", de Francisco Barrionuevo




Semana tras semana, Francisco Barrionuevo da muestras de gran sensibilidad e inteligencia, ligadas a un gran dominio expresivo, en el taller de poesía. Hace poco regresó de Turquía con este poema, una hermosa suite a la que acompañan sus fotografías.


VIAJE A ESTAMBUL




Yerebatan Sarnici.


Esos rostros tendidos sobre el agua

esperan bajo las columnas

recostados sobre sus propias manos,

en un profundo sueño. Indican

el lugar al que vamos, atraídos

por su mirada mineral y fría.



Santa Irene.


Mis piernas van por el dolor.

No importa

de qué lugar a otro se dirijan.

Oyen el canto que llama a la oración

del mediodía

y dicen su plegaria en el andar.



Mar de Mármara.


Palabra que a su vez es sílaba

de otra, repetida.

Como un guijarro bota sobre el agua,

una, dos, tres veces,

hasta formar su nombre.


Se extiende hacia su ala

como desde la oruga, la crisálida.



El Bósforo


Constelación de gaviotas que a lo lejos

se muestran excitadas por el paso

de los barcos de pesca que regresan

a Sariyer.

Enloquecen tras ellos,

Y se muestran fugaces a los ojos

del viajero que pasa.



Anadolu Kavagi


Amplio espejo del mar, a ti renuncio.

Ya no quiero llegar a lo más alto:

podría encontrar un ángel o un avión.

Suban, pues, las palabras o los pájaros

por mí.

Que recorra el poema,

en cualquier caso, el resto del camino.


Durante muchos siglos fue la piedra

disuasión eficaz a la amenaza.

Hoy es sólo un señuelo, no la meta

a la que dirigirnos: Anadolu Kavagi.



Kücükaya Sofía


Lo que encontraron servía a sus propósitos

si eran modificados ciertos ejes

y ciertas geometrías que impedían

acomodar el dogma a lo adecuado.


Quedó de manifiesto de esa forma

la decidida vocación de enseñar

la palabra de Dios correctamente

entre sus muros.



Los visitantes


Creen que pueden entrar y alborotar

en aquello que apenas si conocen

encerrando un misterio no entendido.

Pasan dejando lo que opinan

y nada más.

No aprecian del lugar

lo efímero

ni su metamorfosis en lo eterno,

llevándose de ello una partícula.



Hüseyin Aga Medresesi


La foto da certeza de que hubo

un instante en el que con su mano

dio constancia de mí en este lugar

-Voces en una lengua extraña-.

Poco después nos fuimos

cada uno por su lado,

pero yo la llevaba -a falta de ella-,

en la última mirada, la que siempre

se deja en el lugar.



Eminönü Meydani


Gritan las gaviotas por el frío.

¿Es por eso que lo hacen?

Ponemos en sus bocas

palabras que son nuestras, mientras ellas

flotan en el viento y se dejan llevar

a la deriva. No parece

que tengan más propósito que ese.



Aya Sofía


El espacio transforma los sonidos

que hacen los operarios desmontando

el pesado andamiaje.

Durante diecisiete años

permaneció enredada en estructuras

necesarias para paliar sus daños.

Ocultaron, como un niqab, su rostro.




Cementerio de Eyüp


El gato pasa entre las piedras.

Se desliza seguro y confiado

sobre las balaustradas.

Con pereza

va entre turbantes y flores

que dejan en la piedra sus historias,

sus rangos y el recuento de sus hijos.

Indiferente a todo lo demás

se interesa tan sólo por la luz

sin importarle en absoluto

pasear entre los muertos.




Kadin Basi, siglo II d.C.


Traslada hasta nosotros

su belleza inicial y los estragos

de horribles cicatrices en su rostro

que fue dejando el tiempo.

Obliga a separar

horror y complacencia en la mirada.




Gran Bazar


Cree que un pendiente

es algo que se cuelga de una oreja

y nada más.

No entiende que es el fuego que se roba

a los dioses del sitio, de un lugar

al que nunca se vuelve.

Mi esposa ya no desea regalos.

Mi amante en cambio

los espera con glotonería.

Ellas son como el sol que se pone

y el sol que se levanta tras la noche.

Y yo la luna errante que los une.


En completo silencio

toca con la cuchara sus labios

mientras presta atención, sin apartar

los ojos del que habla.

No es posible saber que piensa ahora

ni como acabará la noche.

Quizás ya no recuerde otro tiempo

más que éste.

Vagamente

otra ciudad y otras plegarias

intentan desvelarse en la memoria.

El tiempo nos transforma poco a poco,

como el viento un paisaje, un territorio.

Ningún segundo pudo más que otro,

pero de todos juntos somos

lo que somos ahora, dentro y fuera

de la memoria de otros.



Arcadia impropia


Esta noche éramos nosotros los extraños.

Los que habíamos entrado en una propiedad ajena

sin que mediara título o invitación alguna.

El viento había rolado a noroeste.

Convivíamos con ellos

sin notar de su parte hostilidad alguna.

Incluso sus perros nos aceptaban

sin ladrar ni gruñir a nuestro paso.


El viento del noroeste trajo el frío y la lluvia.

Reproducía en su interior lo embarazoso

de estar en un lugar de otros

aunque no vimos hostilidad en ellos.



Resumen


He visto aquí el dolor

y he visto aquí el amor.

En eso esta ciudad es como todas.


En todo lo demás

es verdaderamente única.


2 comentarios:

Marisa Peña dijo...

Desde luego son bellísimos...mi más sincera flicitación al poeta. Y un beso enorme para ti, querido Antonio.

Anónimo dijo...

Reflexión
Le llegaron los años cargados de poemas. Los llevaba encima como un fardo de nostalgias a la espalda y una montonera de imágenes y de historias en la mitad del alma, …..
Enhorabuena, Yo