miércoles, 23 de febrero de 2011

Amanecer en Carcasona





AMANECER EN CARCASONA


Las viejas barbacanas donde crece

el tiempo como un árbol milenario

defienden con ardor el campanario

altivo en que la luz se comba y mece.


Se astillan las tinieblas, ya amanece,

lo oscuro sigue fiel su itinerario

dejando el campo libre al adversario:

el grana que no es sangre, aunque parece.


Roja la hora, la aurora carmesí

cuando aún el cielo es cota de mallas

de estrellas que atraviesa el nuevo día.


La noche es un herido jabalí

que marcha más allá de las murallas.

Rayos de sol lo siguen en jauría.


(Farewell to Poesy, Pre-Textos, 2002)

5 comentarios:

Rafael dijo...

Qué bonita; de verdad.

Uno de los trascendentales del Ser en acción: LA BELLEZA.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Rafael. He dejado aquí el soneto justo al amanecer, cuando recordaba aquella otra belleza manifestada al alba. Me parece un poema muy a lo Pound, tanto por el escenario provenzal como por la imagen.

Gonzalo Gragera dijo...

Gran soneto,maestro.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Hermoso soneto, sí señor.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gonzalo, Jesús: hermosa es Carcasona. Antes las suyas, las catorce torres del soneto son nada.