miércoles, 2 de marzo de 2011

Con Basho





En julio de 1954, se inauguró en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México una exposición de grabados japoneses, y Octavio Paz dio una conferencia, «Algunos aspectos de la literatura japonesa», que llenó a rebosar la sala Manuel M. Ponce y de la cual saldría algo después la traducción de Sendas de Oku. Muy probablemente, Luis Cernuda, ya asentado en la capital azteca, acudió a esa conferencia.
Hoy, el biógrafo de éste ha leído, y disfrutado enormemente, De camino a Oku y otros diarios de viaje, que alguien que conoce bien la obra de Paz ha vertido al español, reuniendo por vez primera en nuestra lengua todos los periplos de aquel poeta japonés que como Pessoa, también traducido por Paz, adoptó diferentes nombres hasta parar en Basho, que significa bananero (por el que plantó ante su puerta un discípulo).
Ha fatigado ediciones Aguado, y ha hallado en ellas, en los diversos idiomas occidentales en que traen al alfabeto latino a Basho, el común denominador de su poesía, incluyendo los poemas ensartados en los relatos, como perlas de una enhebrada narración. O de varias, pues son seis los viajes recogidos, más otros escritos que los complementan.
Pocos conocen en España como Jesús Aguado las tradiciones orientales (y su fertilización en la poesía occidental, de la que da muestra su libro sobre los poetas de la generación Beat y Oriente). Siendo además él mismo un sobresaliente poeta no es de extrañar que el libro resulte una delicia, un pasaporte de más páginas que las habituales en un exceso de papel, leve al cabo, que se justifica porque no sirve para viajar sólo en el espacio (al Japón), sino también en el tiempo (al siglo XVII). Y más aún, a una sensibilidad delicada, que hermosea los versos, transfigurándolos, y da composiciones como ésta, qué escalofrío:

El mar oscuro.
Pasa graznando un pato.
Sombra en la sombra.


2 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Un estupendo libro, sí señor. Y le guardo un especial cariño, como a todos para los que he oficiado de comadrona tipográfica. Gracias por traerlo aquí.
Abrazo.

Myriam dijo...

Leyendo los Haikus de Mario Benedetti, di con este hermoso haiku de Matsuo Bashoo (1644-1694):

"Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo".

(Traducción de Octavio Paz)

Un periplo que muestra un trío poético perfecto.

http://www.terebess.hu/english/haiku/benedetti.html