domingo, 6 de marzo de 2011

En la biblioteca de Joaquín Sabina




Me quedo de piedra al ver en el programa de televisión "Página 2" que Joaquín Sabina tiene en las estanterías de la biblioteca de su casa un ejemplar de la primera edición de Ulysses, de James Joyce. Y que además está firmado por el propio Joyce, en aquel año de 1922 en que apareció, y dedicado a su editora, Sylvia Beach. El volumen está encuadernado, seguramente en piel, pero he podido ver la cubierta original de color verdiazul egeo. Hace dos años un ejemplar de esa primera edición (y no dedicado por su autor) alcanzó en una venta en Londres el precio de 275.ooo libras. Lo veo mientras en este mismo ordenador en que escribo suena el cantante irlandés Luka Bloom, hermano de Christy Moore. Bloom tomó como nombre artístico el título de la célebre canción de Suzanne Vega y el apellido del protagonista de Ulises. Suena, decía, o mejor sonaba, pues le he pedido silencio para oír al Sabina mudado en bibliófilo. Yo también me he quedado sin palabras.
Al parecer, Vargas Llosa tampoco daba crédito, hasta que visitó la casa para corroborarlo y, paronomásicamente, arrobarse.
A pesar de la crisis económica, y aunque el libro, un ejemplar único, tiene un valor incalculable, no creo que en el hipotético caso de que saliera a la venta lo hiciera por menos de 500.000 euros.


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues qué bien, qué bien... ahora quizá sería interesante saber si Sabina ha leído el libro... aunque sea de otro volumen más pedestre.

Anónimo dijo...

Pues claro que lo habrá leído.Las letras de JS tienen muchas lecturas detrás

Jinojito Huelva dijo...

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Gran verdad. Las letras de Sabina demuestran que ha leído -por lo menos- las obras completas de Almudena Grandes.


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Sara dijo...

No quiero ser mala, pero mi reacción sería muy diferente si la noticia fuera que este ejemplar frimado se halla en la biblioteca de un cantautor y poeta como Leonard Cohen, por ejemplo (algo más justo ¿no crees?) ¡Aunque no creo que Mr Cohen pueda permitirse esos lujos!

FBR dijo...

He tenido ese ejemplar en mis manos.
(No está dedicado a Sylvia Beach, sino a Cyprien Beach.) Me consta que costó menos de 500.000 euros.
Para quienes lo duden: Sabina es un lector voraz. Y sus letras creo que son de las mejores que se han escrito en nuestro idioma. Negarle eso es tal vez una mezquindad demasiado flagrante.
Por lo demás, Leonard Cohen no tendría demasiados problemas en comprar un libro: cobra en torno al medio millón de euros por concierto. Pero, ¿qué hacemos hablando aquí de precios?

Anónimo dijo...

A mi modo de entender, si lo que le deja de piedra es que Sabina es millonario, a mi lo que me dejaría de piedra sería saber que hay alguien que se crea lo contrario. De progres izquierdistas millonarios tenemos ejemplos en España para dar , tomar y regalar.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Tiene razón FBR: veo ahora (se nota que tengo que poner más alta la tele, como si viviera en España y no en Babia, donde suelo) que el libro está dedicado a Cyprian, hermana menor de Sylvia. Cyprian fue una belleza admirada, entre otros, por Aragon, y ayudó a Sylvia y a Joyce. Fue una de las voluntarias que mecanografiaron el capítulo "Circe". Se levantaba a las cuatro de la mañana para poder hacerlo, antes de irse a trabajar. Heroica fue, sin duda. Una mecanógrafa anterior amenazó con tirarse por la ventana, pues la caligrafía y los signos de Joyce eran prácticamente indescifrables. Sylvia cuenta esto en "Shakespeare & Company", el muy recomendable libro que narra la historia de su librería parisiense y por la que desfilan Hemingway, Pound o Valéry. Por cierto, que en aquel entonces el establecimiento estaba en una ubicación distinta a la actual.
Y, por cierto: a mí también me gustan las letras y las canciones de Sabina.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Lo que me deja atónito no son los caudales que pueda tener o no Sabina (a los que de algún modo habré contribuido yendo a algunos conciertos suyos). Ese es otro tema. Mi estupor procedía del libro, un texto con el que he gozado y del que tengo cierto conocimiento, incluida la historia de su publicación y difusión. Hace años pude haber comprado en Dublín un ejemplar de la primera edición (sin dedicatoria ni firma) por sólo 12.000 €. Pero no tenía suelto.

Anónimo dijo...

Soy la primera anónima... la cuestión no es lo del libro (a mí también me gusta mucho Sabina, pero no sé si con el Ulyses habrá podido; dudo que muchos que afirman haberlo leído lo hayan hecho de verdad... es como con "Der Mann ohne Eigenschaften" de Musil, pero ése es otro tema), sino más bien lo de por qué concedemos tanto valor al soporte. Yo no soy muy partidaria del culto al libro, dicho con todo el respeto y la comprensión para quienes sí sienten una cierta devoción por el valor histórico de un ejemplar. Creo que más adorna una biblioteca un ejemplar baratuno, pero muy manoseado y subrayado, roto pero bien alojado entre los pliegues de eso que podíamos llamar alma...

Gracias.

Sara dijo...

Aleccionador el comentario de FBR. No soy devota de Sabina, aunque adoro algunas de sus canciones. Pero en general, sé bastante poco de este personaje aparte de su producción artística. En fin, que tiene razón, que mi comentario era apresurado y por lo tanto, injusto...

Anónimo dijo...

Soy anónima II.Que Sabina sea bibliófilo no quiere decir que no sea lector.Su biblioteca tendrá otros Ulises subrayados,anotados,manoseados...Que JS tenga ese libro no indica solamente que tenga dinero.

FBR dijo...

Da gusto encontrar unos comentarios de tono tan civilizado, cuando lo normal es que se recurra al exabrupto en cuanto nos llevan un poco la contraria. Se agradece el tono de conversación y no de disputa.
Puedo dar fe de que Sabina es un lector devoto, y además de muchas materias. ¿Que puede permitirse el ser, además de lector, bibliófilo? Sí, claro. Lo raro sería que una persona que ha vendido millones de discos y que llena campos de fútbol en cuanto se anuncia no pudiera permitirse algunos caprichos. Que compre libros en vez de yates o aviones privados me parece un síntoma, ¿no?
Por lo demás, el hecho de que a alguien no le guste el "Ulyses" o "El hombre sin atributos" -ignoro si a Sabina le gustan o le disgustan- no dice nada en contra de él. No recuerdo quién suponía que todos somos impermeables a alguna que otra obra considerada más o menos unánimemente genial.