domingo, 20 de marzo de 2011

En Madrid, digo, en Irlanda




Qué poco se tarda en llegar a la estación un domingo por la mañana. Y qué poco en cubrir los cinco centenares de kilómetros que separan Sevilla de Madrid si se va entretenido oyendo música y leyendo la prensa. En Santa Justa he comprado un ejemplar del Sunday Independent, el hermano dominical del Irish Independent, tan flojo. No me gusta ninguno de los dos; y aunque el segundo encarte los miércoles (pero sólo para los ejemplares distribuidos en Irlanda) el periódico en gaélico Foinse, no tiene empacho en omitir toda la semana una característica de la ortografía del idioma irlandés, la tilde (la fada, que marca como su nombre indica no el acento sino las vocales largas). Pero, en fin, quería tener noticias frescas sobre las que poder entablar conversación esta noche si es necesario.
En la página 3 aparece el presidente del festival de San Patricio (sí, festival de toda una semana porque ya un día no parece suficiente) dando dos besos y abrazando a la presidenta de Irlanda Mary McAleese en un gesto que ha parecido extemporáneo y ajeno al protocolo. No parece habérselo tomado a mal la presidenta (an Uachtarán, con tilde) aunque el periodista apunta que fue un gesto more Gallic than Gaelic. Prometo ser mucho más comedido esta noche cuando cene con ella, y en todo caso seré more Gaelic than Gallic: si se tercia, pronunciaré las cúpla focal de rigor, alguna frasecilla en irlandés.
El caso es que aquí estoy en un soleado Madrid preparándome para asistir a la lectura del poeta Paul Muldoon en el Ateneo, a un par de manzanas de donde escribo, y dispuesto para salir de allí pitando a la cena, con corbata de tréboles y la tricolor en la solapa, ansioso de mostrar la cartulina con el arpa dorada a los gardaí (de nuevo con fada) que presumo custodiarán la puerta de la residencia del embajador.
Iré dando cuenta aquí de las actividades de estos días. No tengo claro por qué se me ha concedido el honor de asistir a este comienzo de primavera irlandesa en Madrid, y se me ocurren nombres de personas que tanto lo merecerían como yo (sin ir más lejos, Chesús Yuste, el divulgador de all things Irish desde su blog Innisfree1916). Pero pienso que no voy solo: me acompañarán en el taxi que pasando por la verdecida Puerta de Alcalá nos lleve a la cena Jamie O'Neill y Flann O'Brien, Jonathan Swift y los poetas antologados en Antiguos poemas irlandeses, el W. B. Yeats que publiqué el año pasado y el Liam O'Flaherty que sacaré este año. De cara a la austeridad a la que se ve obligada la isla, menos mal que los escritores no suelen comer mucho: no hay salmones en los ríos de Irlanda, ni filetes de buey en sus prados, que puedan dar abasto con la riqueza que en esto se gasta la isla. Lo ha dicho Bill Clinton (por una vez hablando con razón) en un discurso que daba el otro día a propósito de los altibajos del Tigre Celta en su peor recesión: "Si amábamos a Irlanda no era por su éxito económico, sino por lo verde de sus paisajes, por sus poetas y prosistas, por su música".
Me late el corazón como un bodhrán (de nuevo con tilde). Más que el que toca Kevin Conneff con los Chieftains en el sello que ilustra esta entrada.




3 comentarios:

Innisfree dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Innisfree dijo...

Los hibernófilos de estos lares, amantes de la Irlanda verde, heroica y poética, nos sentimos absolutamente bien representados por tu presencia en tan selectos acontecimientos. Una recepción presidencial no se vive todos los días. Disfrútala. Y cuéntanos todo a la vuelta. ;)
Sláinte!!!
Chesús

Sara dijo...

Jo, qué suerte tienes Antonio. Espero que hayas disfrutado esta noche, tan "ulsteriana", por cierto. Me pregunto si McAleese y Muldoon llegaron a conocerse durante su etapa estudiantil en Queen's: ambos comparten año de promoción, aparte de algunos otros datos biográficos (curiosas coincidencias!).
Bueno, ya nos contarás ¿no?