Refrescó. El cielo se cubrió, pero en las alturas seguían volando las aves, alguna paloma, algún mirlo que se había sacudido la pereza y abandonado su cabotaje para ir más alto y seguido. Y vinieron los versos:
Cielo plomizo.
La silueta del pájaro
se desdibuja.
4 comentarios:
Es hermoso hasta en un día gris.
Un momento capturado con la precisión del verso, un verso nacido de la perfección de los sentidos. La brevedad que no necesita de más ornamentos que el desborde de la pluma.
Cariños.
Pues hoy ha amanecido un día espléndido, Rafael. Gracias por el comentario.
Un placer el encuentro, Liliana. Saludos cordiales.
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