sábado, 26 de marzo de 2011

Sistemáticamente



Iba a dedicar unas líneas a esta gran granja porcina en que se ha convertido España, en particular las noches de los viernes y sábados (curiosamente días sagrados para las religiones que lamentablemente no pueden comernos) y me encuentro con esto. Nada nuevo bajo la noche: recuerdo dos casos anteriores.
Ya inicialmente es una aberración lo de los batallones y macrobatallones que se adueñan de pueblos y ciudades con esas bolsas cargadas más de ociosidad y mala leche que de alcohol y entretenimiento. El nuestro es un país de ruidosos y malos bebedores, eso ya parece inevitable y no nos rasgamos las vestiduras ante la toma de unas copas de más y con ellas la de las calles. Vale. ¿Pero por qué sistemáticamente, con aplicación más digna de otros fines chicos y chicas que además han recibido la llamada Educación para la Ciudadanía arrojan todas sus miasmas al suelo, aunque haya papeleras a dos metros? Aquí, lo de reciclar las bolsas y evitar el plástico vale para todos menos para los referidos cochinos y cochinas. No me escandalizo. Es natural. ¿Cómo rebelarse contra la ley de la gravedad? Hacia esto nos hemos ido hundiendo. Ahora, a lo mejor resulta que aún nos queda un atisbo de humanidad y merecemos otras leyes, y otras normas, y otros gobernantes.
Lo dicho, un país de cachorros que en vez de dar en simpáticos perritos o gatos dan en esto cada vez más frecuentemente: cerdos. Y algunos, además, alimañas.


1 comentario:

Angelus dijo...

Comparto tus calificativos. Lo vivo a diario en mi trabajo. Saludos.