miércoles, 9 de marzo de 2011

Viaje sentimental (un eco)


En el número de marzo de la revista Historia de Iberia Vieja (me encanta el nombre) se ha publicado, firmada por Alberto de Frutos, una reseña de mi Viaje sentimental por Inglaterra:


DE LECTURAS Y EMOCIONES

Cualquier lector que planee viajar próximamente a Inglaterra o Gales debe leer este libro…, y los que no, también. Su autor, Antonio Rivero Taravillo, no ha escrito una guía al uso para orientarnos sobre los locales de moda o los precios de las copas, sino, como su propio título indica, un “viaje sentimental”, a la manera de aquel que emprendió Sterne por Francia e Italia.

Ingeniosa y amena como la obra de ese subversivo, Viaje sentimental por Inglaterra es una cariñosa ofrenda a un territorio que su autor conoce a la perfección; y es que “el viajero sentimental es, se me ocurre, aquel que recorre lugares que de alguna forma ya estaban inscritos en su alma (…)”.

El periplo comienza, como no podía ser de otra manera, en la terminal de un aeropuerto y sigue en Londres y sus alrededores, para continuar por Cornualles, Gales, la región de los Lagos, la Nortumbria de Borges, York…

Bibliófilo incorregible, Rivero traza en estas páginas un mapa por los momentos estelares de la literatura, y sitúa algunas de sus capitales en los versos de Shakespeare, el citado Borges, Wordsworth, Keats y muchos otros, pintores como él de esos paisajes que se mueven entre el mito y la realidad, entre la Silla de Arturo y la crudeza de las minas hoy cegadas de Gales.

Pero no es este Viaje sentimental un devocionario de referencias, sino un libro muy personal, escrito con voz propia. Quien lo toca, está tocando a un hombre. Y el hombre Rivero es un tipo gracioso, irónico (“se ufana Christ Church de haber dado en los últimos doscientos años un total de dieciséis primeros ministros a la nación, algo que a tenor de la política de estos más bien debería soportar discretamente en silencio como un baldón que avergüenza”), caudaloso en anécdotas (la vida del coleccionista de libros Richard Booth daría para un tomo de muchas páginas) y muy riguroso en la exposición de datos.

Como a los buenos poetas, a Rivero le basta un solo adjetivo o un certero sustantivo para mostrar lo que piensa. Así, nos habla del “perverso” tratado de Utrecht de 1713, de las “majaderías” de Sabino Arana o del “ridículo” de la Academia sueca que premió a Churchill con el Nobel de Literatura; y, en fin, que no hace falta más, salvo leerlo.


ALBERTO DE FRUTOS

Viaje sentimental por Inglaterra

Antonio Rivero Taravillo

Almuzara. Córdoba. 160 págs. 16 euros.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Para cuando un viaje sentimental por Irlanda?