jueves, 7 de abril de 2011

Diógenes



Detrás de las paredes de su piel,

en desorden que dicta el pensamiento,

se acumulan recuerdos y experiencias:

los días, las semanas de su paso

por este mundo en que colmó su casa

de soledad que muda en yesca y fuego.


Besos que no dio prenden ahora

un incendio sin llama, y sólo el humo

va tomando hospedaje en las estancias

entre imágenes pálidas de ayer.

Lentamente, la asfixia lo libera

del peso, inútil ya, de la memoria.