lunes, 18 de abril de 2011

Gentuza



Fuimos la otra tarde a ver la película Inside Job, que ha obtenido el Oscar al mejor documental. Y me acordé de Ezra Pound en el manicomio de Santa Isabel, en los Estados Unidos, o, antes, en la jaula a la intemperie en que fue encerrado en Italia. Un loco. ¿Un loco?
Pound cargó las tintas sobre el componente hebreo de toda esa basura humana que pulula por las finanzas internacionales. Y queriendo que su país volviera al espíritu de Jefferson se alió con Mussolini e, indirectamente, con el carnicero Hitler. No vamos a justificar a estas alturas ese paso que él dio. Pero viendo la película me rondaba constantemente, como una subliminal banda sonora para mí solo, el Canto XLV, con su estremecedora diatriba contra la usura.
With Usura no man hath a house of good stone, decía Pound. Todo el mundo debería ver Inside Job, especialmente los que hayan perdido su casa o su empleo; o los muchos que han visto reducidos sus salarios por lo que estalló en 2008 y cuyas consecuencias siguen causando estragos.
Jamás he sido liberal en economía. Este documental impresionante me da la razón (una satisfacción bien magra cuando pienso en todo lo que apareja esta prueba del nueve).
En jaulas a la intemperie, y en celdas no de manicomios sino de presidios, deberían estar los tipos que nos han llevado a esto. Pero como recalca el director de esta denuncia, Ferguson, ni uno sólo de ellos ha sido encarcelado.

9 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Amén. No puedo estar más de acuerdo.

José Luis Piquero dijo...

Tengo poderosas razones para verla. Gracias por la recomendación.

Andrea BR dijo...

..yo al menos una de dos. Casa no tenía: eso es lo bueno de ser pobre de antes, que pierdes 'poco' ;-)

Un abrazo,

A.

J. G. dijo...

yo sin estarlo en desacuerdo

Mery dijo...

Es que "poderoso caballero es don dinero".
Tomo nota de tu recomendación.

Sara dijo...

Es que tanto poder concentrado en el mercado (o en el estado, o en la iglesia, da igual, y ya no hablemos de las confabulaciones) sólo puede engendrar un mostruo. Ahora bien, no estoy segura si el problema está en el liberalismo en sí, o en la democracia -esta democracia que tenemos- tan deficiente.

PS: Fascinante la biografía de Ezra Pound. Y ese documental, a ver si lo veo ya por fin esta semana santa!!

Julián Granado dijo...

Amigo Antonio: plenamente de acuerdo con la tesis de Inside Job y con la que parece tuya propia. Ahora descubrimos que el argumento "sociológico" sin el que ninguna posición obtenía salvoconducto de corrección política no estaba destinado sino a diluir culpas monstruosas, de las que sólo era responsable un grupo de irresponsables. Financieros, políticos y sabios "comme il faut" que ahora achacan la durísima caída a nuestra pretensión de vivir por encima de unas razonables posibilidades. Una querencia que por cierto abonaron ellos mismos con la presentación de unas cuentas incuestionables en su positivismo. ¡Quién iba a pensar que no sólo eran erróneas, sino fraudulentas!
Julián Granado

Julián Granado dijo...

Amigo Antonio: plenamente de acuerdo con la tesis de Inside Job y con la que parece tuya propia. Ahora descubrimos que el argumento "sociológico", sin el que ninguna posición obtenía salvoconducto de corrección política, no estaba destinado sino a diluir culpas monstruosas, de las que sólo era responsable un grupo de irresponsables. Financieros, políticos y sabios "comme il faut" que ahora achacan la durísima caída a nuestra pretensión de vivir por encima de unas razonables posibilidades. Una querencia que por cierto abonaron ellos mismos con la presentación de unas cuentas incuestionables en su positivismo. ¡Quién iba a pensar que no sólo eran erróneas, sino fraudulentas!
Julián Granado

Alfredo J. Ramos dijo...

La legalización de la usura, piedra maestra tanto del capitalismo de mercado como del cinismo ideológico, es probablemente la más concreta causa de la infelicidad que unos hombres son capaces de infligir a otros hombres. Hasta que no se resuelva el abismo entre esa aberración y el reconocimiento de la aspiración legítima al propio lucro como motor de la vida económica estaremos expuestos a estos bandazos artificiosos e interesados de la economía.

La socialdemocracia, con su apuesta por el estado de bienestar (social), sembró el camino de pistas valiosas que supieron recoger los impulsos más sensatos de la visión marxista de la historia, tan coincidente, por otro lado, con cierto ideario protocristiano. Pero al final la balanza ha vuelto a desplazarse hacia el lado erróneo empujada por el peso puro y duro del oro.

La codicia, esa forma de soberbia sin objeto propio (puesto que todo lo cifra en el exterior), quizás no tenga cura, pero las leyes deberían protegernos con mayor eficacia (dureza) del infinito afán predador de los codiciosos.

En cuanto a Pound, muchas de sus palabras valen lo que pesan: su aérea gravedad (su peso y su vuelo) las avala.

Buena reflexión, ART, y oportuna.