domingo, 12 de junio de 2011

Avispa en la obsidiana



De México me traje un buen puñado de poemas, escritos con una torrencialidad que ya no recordaba. Si no recuerdo mal, este lo escribí en la sala de espera del aeropuerto Benito Juárez, aliviado tras haber recuperado mi ordenador en un despiste que tuve tras el control de acceso. La imagen que lo ronda procede de una de las joyerías que se aprietan ante la entrada de Teotihuacan.

AVISPA EN LA OBSIDIANA


Junta su negro a la obsidiana

y falsifica oro su amarillo:

detrás de la vitrina, la avispa

tiene cien anillos que ponerse.


No entra en regateos, no codicia

alhajas ni a los hombres que las traigan.

¿Distingue acaso el cristal del brillante?

¿Mide el precio por minutos de vuelo?


Pendientes que emulan a su aguijón,

formas que semejan insectos.

La avispa se pasea por la plata

riquísima, enjoyada y prisionera.