viernes, 24 de junio de 2011

Las perversiones de Leopoldo María Panero


Bien cuadra a este volumen el calificativo de perversiones, pues recoge un puñado de versiones sui generis de un maldito por voluntad que hace de la traducción la más libre de las traiciones. Ya vierta de, o pervierta a, Catulo, John Clare o Lewis Carroll, Panero hace poemas propios, tanto que el editor de la colección, Túa Blesa, con muy bien criterio ha decidido trocar el orden habitual de la paginación de un libro bilingüe de modo que aquí los originales están en las páginas impares, a la izquierda. Y es que Panero no para en barras y el "I am" de Clare (poeta loco como él mismo) lo convierte en un "Je suis" porque le viene en gana.
Me hace esto pensar en que quizá no sería mala práctica la de también hacer que en los recitales de poesía en que se leen versos en otras lenguas, aunque la traducción sea menos perversa que la de Panero, se podría alterar el orden, de modo que primero se leyera la traducción y a continuación el original. Esto tiene la ventaja de que al conocer ya el contenido el público puede seguir mejor la lectura del poeta extranjero y se hace menos arcana y más disfrutable su poesía. Lo experimentamos en una reciente lectura de Paul Muldoon en Madrid y el resultado me pareció óptimo.
El concepto de la prevalencia y de la autoría y originalidad en las versiones poéticas es relativo, escurridizo, correoso. Cambiar el orden es mudar la sintaxis, y también el significado. En letras de molde y como una boutade lo prediqué de mis versiones de los sonetos de Shakespeare en un texto que se puede leer en este enlace.

1 comentario:

mercedes sierra dijo...

prohibido traducir poemas,como las canciones,se oyen como fueron escritas,letra y musica,los versos tienen su ritmo ...