martes, 12 de julio de 2011

Criaturas abisales


Hay, cuando menos, dos tipos de libros entre aquellos que uno recibe.
De un lado, los que como plantas tan bienintencionadas como parasitarias aspiran a hallar un lugar entre la madera de mis estanterías; naturalmente -algo he leído de budismo- los devuelvo a la cadena de las reencarnaciones, y van, si no a alguna biblioteca ajena, al contenedor azul de papel, ante cuya boca les deseo mejor suerte en otra existencia.
De otro, los que llegan como una grata sorpresa y por méritos propios, al leerlos, compruebo que también estoy leyendo el salvoconducto que les permitirá quedarse.
Marina Perezagua acaba de publicar uno de estos últimos.
Me ha recordado a Angela Carter o al primer Ian McEwan, y por hablar de jóvenes escritoras españolas, como ella, a dos pilares del género: Pilar Adón y Pilar Vera.
Constituyen estos cuentos una colección de brocados en los que Perezagua gusta de mostrarnos el reverso, los hilos insospechados, las tramas distintas, la tupida trabazón de inquietudes, sueños, otras realidades. Los hay que dan fe de un mundo en ruinas y mutante, como "La loba", otros en que la normalidad cotidiana se agrieta o donde una situación de fácil desenlace se prolonga durante décadas sin resolverse. Se retratan miedos, fantasías, el desdibujo de la identidad y la construcción de la otredad, se deletrea el erotismo y se acaricia el lenguaje, rico y exuberante incluso, como suele ser el aspecto de las plantas carnívoras.
Criaturas abisales (buen y apropiado título) se presenta en la librería Relatoras de Sevilla (c/ Relator, 44, sí, como el calibre del legendario revólver Magnum) este jueves 14 de julio. La autora, que ha sido profesora del Instituto Cervantes de Lyon, sabe que es el día de la fiesta nacional francesa. Seguro que la efemérides a ella no le despierta fervores patrióticos sobrevenidos, sino inspiración para algún futuro relato en el que intervenga, roja como un carmín de perdición, la guillotina.


2 comentarios:

Rafael dijo...

Un poco de pena sí me han dado los que van al contenedor azul. Más que esperar la reencarnación, parece que acaban en los infiernos del papel. También es verdad que quizá lo merezcan.

Tomo nota del libro que recomiendas: Criaturas abisales.

Anónimo dijo...

Es un libro sorprendente, impactante. Los personajes de estos cuentos de Marina se te meten tan dentro que ya no los puedes sacar; con ellos has de vivir. Una imaginación desbordante,un imaginario rico, enriquecedor. Parece que en una sola vida no pudieran caber tantas experiencias, tanto mundo como denotan estos relatos de tan joven escritora. Tiene mundo talento, elegancia y finura de alma