jueves, 21 de julio de 2011

Versos para el verano


Como decía el griego, una golondrina no hace verano. Pero creo que hay mucho del verano en este poema que he escrito recientemente:

EL SALTAMONTES, LA LIBÉLULA


El saltamontes, la libélula,

el canto de aspersor de las chicharras

(su pequeña Provenza),

los limones lunares que maduran

como senos de doncellas, aún verdes;


las ramas en que mezclan el olivo y la higuera

sus hojas diminutas y sus hojas enormes

en esta encrucijada del estío

en que brevas y aceitunas se sientan

todavía en los mismos pupitres

bajo la escolanía de los pájaros;


todas estas señales y prodigios,

¿se irán un día por el sumidero?

¿Y vendrá, vendimia amarga, septiembre

a cosechar el mosto de nuestra resina

más negra y venenosa, la nostalgia

de este atardecer en el jardín de junio?


1 comentario:

Myriam dijo...

El verano arremete con fuerza, el sol nos recompone el alma, saltamontes y libélulas se me antojan alegres; en cambio el otoño es, por antonomasia, la estación en que nos dejamos arrastrar por la nostalgia. En palabras de Antonio Machado:
"Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve..."
Pero las estadísticas dicen que la primavera es la estación de los suicidios (además de la Navidad). Nos queda el invierno y por estos lares ha sido el más severo en muchos años: fríos intensos, temporales de viento y lluvias. Y más frío.
Excelente poema Antonio, cómo tu verano anticipa la melancolía del otoño.