martes, 5 de julio de 2011

"Hemeroteca": un poema





De mis tres poemas publicados en el más reciente número de Campo de Agramante escojo para reproducir aquí el escrito en un anterior viaje a México, en febrero de 2010, cuando visité aquel país para investigar sobre Luis Cernuda. Para quien no lo sepa, mi madre nació en la ciudad de México de padres españoles, y siendo aún pequeña regresó de la Nueva España a la vieja.


HEMEROTECA


I


Aparta ese atril, muchacha.

¿No eres muy joven para el pasado?

Tus ojos, que no son para el ayer

están hechos para que se vean

antes de que tu tiempo se encuaderne,

antes que se desencuaderne tu belleza.


II


Abuelo a quien nunca conocí,


en esta hemeroteca mexicana

hoy han voceado tu apellido

con acento chilango: nuevamente

ochenta años después de que dejaras

este país caótico y hermoso,

el aire imita al que llevara el tuyo

en la clínica aquella en que nació tu hija.


Pronunciando hoy nuestro apellido

–igualmente llamó la comadrona–,

me traen un atlas del tiempo.

Corriente submarina o viento fuerte,

las sílabas son ondas:

marea entre dos costas y dos siglos

unidos aquí ahora, en este instante.


Como un sismo concierta con su réplica,

me sigo abriendo paso en el pasado.


III


No fue falsa amenaza:

las largas columnas de blindados

dieron en guerra,

el presidente electo

fue luego asesinado,

pero siguen festejos,

celebraciones,

y aún los soldados no han muerto.


Esa obra será siempre un éxito,

la niña que en la foto sonríe

no va a ser violada, porque ahí

no conoce el horror. Esa pareja

será siempre feliz pese al divorcio

mil números después.


Como en el horóscopo,

escrita está la suerte: solamente

que en un tomo distinto de otro año.


Aquí se completa el crucigrama

de vuestras horizontales con mis vértigos,

y no pocas casillas hoy comparten

la ausencia de sentido, el negro, el hueco,

como el hoyo o la noche

cerrada en que salían los periódicos.


IV


Extraño este destino que me toca

de daros nueva vida unos segundos

mientras paso las páginas

en busca a la que sois ajenos.

Hoy

un instante se cruzan nuestros tiempos.


Os visito y vosotros visitáis

este año que es vuestro futuro.

Poneos cómodos, sentaos:

compartamos noticias, pero ved

que el mundo no es mejor en vuestra ausencia,

que el mundo no es peor en tanto hojeo

el tomo en que alentáis y pido otro.


Ahora relleno otra ficha,

y esa manifestación ya disuelta,

un fuego, un tiroteo, un terremoto,

la canción ganadora, un nuevo récord

regresan y se van como vinieron.


Y todo este volumen polvoriento

se vuelve, dilatada, vuestra esquela.


4 comentarios:

Luis Gaviño Jimenez dijo...

Hola,buenas noches,Antonio, enhorabuena por sus poemas que solo he leído una vez y no puedo tampoco darle una opinión con fundamento, pero me gustan. Bueno, ya hable con usted sobre Cernuda hace un mes o un poco más, enviándole una pregunta a su estupendo blog. Hoy si no le molesta y si usted lo sabe o conoce queria preguntarle dentro del respeto y amor que siento por el poeta sevillano si usted cree o sabe si Cernuda tenía algún tipo de
enfermedad mental-no grave, supongo- o sufria algun tipo de trastorno de la personalidad. Se lo digo por varias razones, por lo de esconderse en el patio donde vivia con Concha Mendez-creo- en su casa, cuando habia invitados y taparse con una manta y no sé que más, y también porque lo he leído alguna vez, supongo que por parte de algún detractor suyo, y lo he oido, además de su mal carácter, y su excesiva timidez y su sequedad,etc, cuando creo que no se diferencia en ese caso a veces al poeta de la persona, que tampoco creo que fuese mala persona-corrigame usted si me equivoco-,ahh y tambíen leí hace tiempo que era un ser neurótico¿qué piensa usted?, aunque sinceramente me interesa más saber su opinión sobre la primera cuestión.Sin más y agradeciéndoselo de antemano, saludos y muchas gracias.Pd: deseoso de poder leer su segundo tomo de su biografía y otras cosas por usted escritas.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Podríamos, Luis, decir que su tocayo Cernuda fue agudizando sus indudables manías con el tiempo. No fue mala persona, pero sí alguien muy susceptible, que a veces fue su peor enemigo. Sobre algo de esto hablo en relación con Emily Dickinson, entrada que ya veo que ha leído. Saludos.

Luis Alberto Gaviño Jimenez dijo...

Hola, Antonio, gracias por responder a mi primer comentario pero disculpe si le digo que no me ha respondido usted a las preguntas,¿era inestable mentalmente, neurótico o tenia alguna enfermedad mental o trastorno de la personalidad?,por cierto respecto a su respuesta ¿no tuvo ninguna compañia o amistad que le dijese de sus errores?, saludos y muchisimas gracias.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

En varios momentos de su vida, por lo que se aprecia en su cartas, Cernuda sufrió depresiones, no diagnosticadas ni tratadas. Es probable que tuviera cierta neurosis, pero éste es terreno resbaladizo y no quisiera errar en la calificación. En el segundo tomo de la biografía doy algunos ejemplos de comportamiento huidizo. Su amigo Gregorio Prieto, mucho más animado y vitalista que él, trató de hacerle ver en más de una ocasión, que podía ver las cosas con menos negativismo. Saludos.