martes, 26 de julio de 2011

La poesía de Carlos Germán Belli


La Biblioteca Sibila de Poesía en Español, dirigida por Juan Carlos Marset, publicó no hace mucho Los versos juntos. 1946-2008, poesía completa del peruano Carlos Germán Belli. Se dice Belli, a secas, y lo más normal es que se piense en la nicaragüense Gioconda Belli. Pero este poeta que hoy viene aquí bien que merece el reconocimiento libre de confusiones. Mario Vargas Llosa sanciona en un prólogo tan conciso como revelador su individualidad, su carácter único.
Poeta del 27 (quiero decir, nacido en 1927), cultiva Belli lo muy culto y lo popular limeño, y no tiene empacho en escribir al modo de nuestros barrocos, con metros clásicos en los que de vez en cuando se posa, sorpresivamente, una palabra absolutamente ajena a ese contexto. Aparecen la Bética y Filis, el Austro, el Aura, Cupido y el Leteo; y al lado, el plexiglás, lo supersónico. Las formas combinan, con dicción arcaizante, canciones, villanelas, sextinas. Una canónica que recogiera varias de sus recurrentes obsesiones podría terminar sus versos con "bofe", "bolo alimenticio", "vitaminas", "sublunar", "el Fisco" y "el Hada Cibernética". Y si quisiéramos ofrecer el título de un poema que recoja esta extraña mixtura podría ser "Robot rocín" de Por el monte abajo (1966).
Parece no haber evolución en esta poesía que se extiende, fidelísima a sí misma, por un volumen de 650 páginas. Pero no el menor de sus extravagantes aciertos es el de la insistencia, el de la repetición, como sucede en, y con, esa forma de la sextina, de la que no faltan muestras.
Es Carlos Germán Belli un poeta sorprendente, que no duda de que la poesía es un artificio, un objeto lingüístico por el que desde los resquicios de su exigente arquitectura se asoma, hecha palabras, la emoción.



1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué contenta me pone su llamada de atención sobre la poesía de Carlos Germán Belli! Sólo una observación: al contrario de lo que sugiere en su nota, sí se produce en esta obra un profundo cambio de visión, que va de un pesimismo a ultranza -casi denigrante en sus primeros libros, con poemas breves y punzantes- a una progresiva plenitud amorosa y espiritual -con poemas de estructuras cerradas y largo aliento-, sin dejar de mirar al Siglo de Oro ni al mundo de hoy, como bien muestra Francisco José Cruz en su excelente prólogo a su edición del poeta peruano LOS POEMAS ELEGIDOS (Pretexto, Valencia, 2011). Mal nos van las cosas si para hablar del maestro Belli hay que aclarar que no nos referimos a la nicaragüense Gioconda.