martes, 2 de agosto de 2011

El Parnaso



A.R.T. en febrero de 2010 en el hotel Genève de la ciudad de México,
donde Cernuda se alojaba en sus vistas antes de asentarse en el país en 1952



Lo anunciaba la prensa mexicana el otro día: cierra la librería El Parnaso, en Coyoacán. En los últimos tiempos tuvo que competir con El Sótano o con una sucursal de Gandhi, ambas en la misma calle Carrillo Puerto en que se ubicaba, con entrada también por el Jardín Centenario que tanto frecuentó Luis Cernuda en sus últimos años. Precisamente para hablar del poeta sevillano me citó en los veladores de El Parnaso (era librería con café) James Valender en mi segunda visita a México, en febrero de 2010, cuando le solicité una entrevista. Intercambiamos libros, conversación, datos. Y luego se nos unió la encantadora Paloma Altolaguirre, que aún vive en la casa en que ella y su madre, Concha Méndez, acogieron al autor de La realidad y el deseo.
He asistido a muchos cierres de librerías, y duele (son muchos años de lector y han sido casi veinte de librero) la desaparición de cada una de ellas. Comparado con el de cientos de librerías Borders, el cierre de El Parnaso es poca cosa. Y es cierto que ya estaba en patente decadencia cuando la visité. Pero a uno le llena de melancolía recordar, allí, una larga charla sobre Cernuda.
En Variaciones sobre tema mexicano se recoge un pasaje sobre un lugar que bien pudo haber sido, por qué no, el Jardín Centenario, con su fuente con coyotes que recuerda la etimología de Coyoacán: "La plaza, hay que reconocerlo, es informe; la fuente, hay que reconocerlo, es absurda. Pero la noche, el aire, los árboles, son benévolos e inclinan tu ánimo a la benevolencia. Así que, sentado, pasas el tiempo, aunque el que queda es poco."


1 comentario:

Al norte de los nortes dijo...

Estupenda entrada, aunque la verdad que nunca me ha dado pena ver a una librería cerrar, en Sevilla fue la Antonio Machado o La de Renacimiento. Me daría más pena que cerrase la Shakespeare & company de París.
La gente tiende a asocicar a las librerías con los libros que compra. Un saludo