miércoles, 10 de agosto de 2011

Una muerte por día


De vez en cuando alguien se siente póstumo en vida (sí, pienso ahora en el título de un libro de poemas de Jaime Gil de Biedma). Le sucedió a Mark Twain, quien al leer su obituario desmintió la noticia con un irónico "se trata de un rumor exagerado". Y le pasó también a Ernest Hemingway pero por partida doble y condensada en cuarenta y ocho horas. En enero de 1954, cuando estaba en Uganda, sufrió dos accidentes de avión en días sucesivos, y tuvo que leer, suponemos que con espíritu crítico y no del todo conforme, sendas notas cronológicas. En el segundo accidente, que sí pudo costarle la vida, sufrió quemaduras que le impidieron escribir a máquina, y un largo artículo que preparaba para la revista Look tuvo que mecanografiárselo Katherine Figgis, madre del director de cine Mike Figgis, realizador de, entre otras películas, Leaving Las Vegas.
En la fotografía, Hemingway tras haber matado un leopardo pocos días antes de que el avión se estrellara.


1 comentario:

lauviah dijo...

Seria la venganza del leopardo?
La muerte cuantas veces nos llega antes de la muerte.

saludos