miércoles, 28 de septiembre de 2011

Puente de hierro





PUENTE DE HIERRO


Para Lola Terol


Después de jugar en la venta,

cuando era niño, los domingos

volvíamos por el puente de hierro:

el recio, el imponente, el inmutable

que ya no existe.


Aún me trae el traqueteo

de los neumáticos en sus planchas,

pero ya no cruza

aguas que no corrían;

como hoy yo, estancadas.


Desde que lo desmantelaron,

el río va ensanchando su cauce.


Mi infancia está del otro lado

aislada, inaccesible, en la neblina.


3 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Justo, exacto, bello poema.

Sara dijo...

Mi pesadilla más temida cuando era pequeña era soñar con coches que caían al río desde el puente de hierro medio abierto, pero ay, ¡recuerdo con tanto cariño ese traqueteo¡ Clonk clonk clonk ¿cada 5 segundos? Es verdad, leyendo estos versos he vuelto a cruzar ese puente, y al hacerlo (sorpresa, sorpresa) me he reencontrado con la infancia y sus fantasmas. Magnífico.

Jorge dijo...

Muy bueno.
Saludos!