martes, 11 de octubre de 2011

Ae Wee Journal of ae Tour of Edinburgh


En el siglo XVIII, su siglo, el doctor Samuel Johnson realizó un célebre viaje por las tierras altas de Escocia y por las Hébridas en compañía de James Boswell, su casi escudero literario. En este siglo, uno de los dos míos -tan viejo voy volviéndome, Señor-, acabo de realizar mi tercer viaje a Escocia. Sería pretencioso llamarlo tour, siguiendo el precedente de las obras que escribieron aquellos caballeros (el Journey to the Western Islands of Scotland de Johnson y The Journal of a Tour of the Hebrides de Boswell), pues me he limitado a la circunvalación de Edimburgo y, además, sólo he estado allí tres días (aunque ya se sabe que el tres es número céltico, y por ello en parte escocés, y muy apropiado para la literatura, como demostró Flann O'Brien en At-Swim-Two-Bids antes, claro, de este centenario suyo que acabamos de celebrar). Tres días en Edimburgo frente a los tres meses que emplearon ellos en su periplo. Y, con todo, no me cambio por ellos.
Ha sido un fin de semana lleno de poesía y de música, que no puede haber mejores compañeras. Nadie me habrá oído nunca mostrar el más mínimo interés por el flamenco, pero lo cierto es que he podido compartir bastantes buenos ratos con cuatro flamencos de Sevilla que pusieron el color más típico español en el Hispanic Festival. Más adelante me referiré a ellos, pero también hubo música a raudales en el acto organizado en la Biblioteca Central, en George IV Bridge. Música escocesa, quiero decir. El acto se abrió con la bienvenida tocada por el enorme gaitero Allan MacDonald, que también cerró el acto con una pieza compuesta por él mismo y titulada "A Salute to Somhairle MacGill-Eain". Y de eso se trataba, de homenajear al poeta gaélico escocés de tal nombre (anglizado como Sorley MacLean) en cuyos versos está tan presente España. Poco podía yo suponer que cuando me invitaron a hablar de Cernuda, charla que centré en la estancia de mi paisano en Escocia, en el mismo acto se iba a rendir tributo a Somhairle, un poeta que traduje con Catriona Zoltowska en 1987. Alison McMorland y Geordie McIntyre cantaron delicadamente varias canciones inspiradas en los escoceses que combatieron en las Brigadas Internacionales. También intervino el polifacético Timothy Neat, director de cine que filmó un documental sobre Somhairle; el mismo Tim realizó en 1963 una serie de fotografías sobre el mundo rural en Cortes de la Frontera y vuelve a la serranía de Ronda dentro de un par de semanas para exponer esas imágenes antiguas (y tanto, que por algo son del año en que nací). El actor John Cairney y la folclorista Margaret Bennett leyeron poemas de Sorley en inglés y gaélico, y ella llegó a cantar una canción en la vieja lengua que me hizo -lo confieso- sollozar y estar a punto de tirar la toalla -empapada de lágrimas- antes de dar mi charla.
Lo hice lo mejor que pude, y creo que con cierto acento del noroeste y, barriendo para Irlanda, un poco del Ulster. Les conté sobre las penalidades de un andaluz indolente y amigo del sol en el país calvinista y fabril, y me atreví a hablarles de "Ciudad caledonia", la invectiva de Cernuda contra Glasgow.
Luego, esa noche y al día siguiente, tomé algunas cervezas con el compositor Jim Sutherland, un tipo que es además tan buen conversador como percusionista (me he traído de Escocia completa la legendaria serie de las Transatlantic Sessions, en las que no sabía que aparece él tocando con Emmylou Harris, Aly Bain y muchas otras grandes figuras de la música tradicional norteamericana irlandesa y escocesa). Jim también vendrá a Ronda a finales de octubre.
En este verano del membrillo prolongado se me hace irreal el otoño y aún el invierno de hace un par de días en Edimburgo, mientras recorría chorreándome el pelo, irrigándolas, las calles de la capital de Escocia, país al que quiero honrar hoy en su derrota ante una muy superior selección española de fútbol a la que seguro que animaba Luis Cernuda buscando la humillación de Glasgow, ay.
Y aquí lo dejo, con una interpretación, en este caso de las Highland Sessions, en la que aparecen Allan (para contradecirme, con la gaita de las tierras bajas) y Jim (con el bodhrán).

De los flamencos hablaré otro día.







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