jueves, 20 de octubre de 2011

El punto y final


Theo Dorgan


Prosigo este año con el taller de poesía, en un lugar bien propicio a ello, un edificio lleno de libros: la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla. En ese ambiente, y con el estímulo de los versos compartidos, muchos poemas surgen del intercambio, pues nada invita más a escribir poesía que la lectura de ésta, pocos desencadenantes de ella como una palabra, una imagen, un ritmo leídos o escuchados.
De algún modo, es un taller de cocina. Donde se enseña el fuego lento, el mimo, el tiempo de reposo, la sazón. Un buen poema puede ser rápido como un buen tomate de huerta recién abierto con un chorro de aceite de oliva virgen y unos granos de sal, pero por veloz que sea su preparación no será nunca fast food. Sin embargo, por lo general hay que atender a la intensidad de la fuente de calor, a la duración, a los sucesivos pasos de una ejecución que puede requerir horas incluso (en el caso del poema, días incluso).
Hay poemas que surgen en estado de gracia, pero desconfiad en general de aquellos en los que se tarda lo mismo en prepararlos que en comerlos, en su escritura que en su lectura. Ambas será parejamente insatisfactorias.
Aunque es cierto que si se dejan demasiado tiempo fuera de la nevera los ingredientes se estropean, y que todo plato tiene su plazo.
Me he acordado todo esto al ojear el folleto con los cursos creativos que se dan en el Irish Writers' Centre de Dublín, donde el próximo 5 de noviembre Theo Dorgan imparte un taller titulado "¿Así que crees que tu poema está acabado?" En él pedirá a los participantes que compartan poemas que hayan dado por finalizados, y ya se verá si se puede hacer algo más con ellos.
La respuesta, ya la sé. Casi siempre se puede hacer algo más. La pregunta, para la que no hay respuesta, o existen tantas como poemas, es hasta cuándo. En qué momento poner el punto y final. Lo cual nos lleva a otro signo: el de interrogación.





2 comentarios:

J.L. Ordóñez dijo...

La publicación y la muerte, aunque provoca cierta inquietud que ambas lleven al mismo lugar...

Lucía de Luna "L´letraferit" dijo...

"Los escritores son a veces como los gatos viejos: descofían de todos los demás gatos viejo, pero son bondadosos con los gatitos" Miuauuu!

(Malcom Cowley prólogo a Writers at Work tomado de El oficio de escritor.Ed. ERA,1990)