miércoles, 26 de octubre de 2011

Farol de Saturno


Con altibajos, porque lo contrario sería un encefalograma plano, e insoportable resultaría tanta intensidad seguida como aquí asoma a veces, Antonio Martínez Sarrión entrega en Farol de Saturno (Tusquets) uno de sus mejores libros. En la primera parte, "Hábitos de los discípulos de Buda", traza un retrato vitriólico de la sociedad actual y, naturalmente, no desde el panfleto, sino desde el pleno ejercicio de los recursos del poeta muy diestro que él es, acompañados de una retranca particularmente útil, tan conversacional, para rebajar el tono e interpelar uno a uno a los lectores. Es cierto que con un aire sesentayochista cuyo vitriolo podría haber extendido a otro tipo de tics histriónicos de la izquierda gobernante, que tampoco es manca. En la segunda, escuetísimamente referida como "II", y con títulos mucho más concisos por lo general que los que sorprenden en la primera parte, poemas tan perfectos y memorables, en los que se presta más cabida al lirismo, como "Regadera" u "Hoguera de pastor", aunque hay otros que tal vez podrían haber ido a parar a la mitad inicial, por ser retrato de un tipo humano acreedor a su censura, como es el caso del sardónico "Cama baja con sábanas de color".
Es éste un libro culto e irónico, hermoso y que deliberadamente cae a veces (y se nota la sabia postura en la caída, de ágil karateka que no de gil o carajote) para abandonar las hechuras solemnes, el sermón. Lo digo sin ambages: de lo mejor que se ha publicado en poesía este año.

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