lunes, 3 de octubre de 2011

Pan con chocolate





PAN CON CHOCOLATE


Para Francisco Barrionuevo


La herida bajo el agua oxigenada,

la piel al aire,

el rojo que regresa oscureciéndose

como un vitral de templo centenario.


Su petrificada materia

como huella arqueológica

de heridas recibidas en columpios

que, oscilando, regresan.


Ni cremas anti-age ni zarandajas:

de nuevo he sido niño

cuando al caerme he visto

las antiguas estrellas.


Lo afirma esta postilla

en la rodilla, y lo subrayan

su tirantez, su frágil costra:

hoy mi magdalena de Proust


(mi pan con chocolate).


2 comentarios:

Mita dijo...

Cuántos recuerdos!
Besos

Alfredo J. Ramos dijo...

Todo el poema me alcanza desde el alféizar de esa palabra, postilla, que no recuerdo haber oído en mucho tiempo y que tiene para mí un verdadero poder de arrebato: las postillas de las que no podían librarnos los pantalones cortos; quizás la infancia no sea más que eso: una costra que tiene debajo una cicatriz.