sábado, 5 de noviembre de 2011

Más versos



AL MARGEN DE UN LIBRO DE POEMAS


Más que la prosa,

la poesía

es promiscua, y nos pide

un latido nuestro ante el latido

que en la página tiembla.

Por eso, aunque no lo use como hoy,

para dormir necesito

más que valeriana o láudano,

violines o laúdes,

un lápiz, perro dócil que reposa

en la mesilla;

un lápiz, ese libro sin hojas

sin el cual no me duermo;

un lápiz, ese leño en las olas,


y la goma en su dorso el salvavidas.


(Publicado en Campo de Agramante, número 15, primavera-verano de 2011)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me vuelve a gustar, excepto los dos últimos versos, un poema suyo.
Acabaré por comprarme uno de sus libros. Me lo estoy pensando.




Uno de la Judería

L.N.J. dijo...

No colecciono perros dóciles pero sí bolígrafos que llevan sangre de escritores muertos.

Saludos.