domingo, 27 de noviembre de 2011

Un poema que vuelve



Recorres el sendero que atraviesa los arces,
la línea tortuosa que semeja tu vida,
te cruzas con las huellas de bestias que no existen
si no es en el cubil de tu pánico insomne.
Y los árboles buscan trabarte entre sus ramas,
cerrarte la salida de su bosque de muerte,
lucir tus huesos blancos como exóticos brotes,
como tallos fingidos de un otoño sin carne.



Aunque publicado en El árbol de la vida, col Puerta del Mar, Diputación Provincial de Málaga (2004), este poema, como los que allí le acompañan, será de hacia 1986.


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