martes, 13 de diciembre de 2011

Adiós a la Revista de Libros




El último número será éste de diciembre. La Revista de Libros, que publicaba la Fundación Caja Madrid, no verá el año próximo. Lo anuncia en un mensaje Amalia Iglesias, su jefa de redacción. Copio el primer párrafo, tan triste:

De forma imprevista para nosotros, y por fuerza mayor, la Fundación ha decidido suspender su apoyo económico a Revista de Libros. Esto significa que la revista, tal como hemos venido editándola, aparece por última vez este mes de diciembre. Han sido quince años de los que estamos profundamente satisfechos, y estimamos que la revista no concluye tras un periodo de decadencia, sino en un momento de plena vitalidad, tanto por su difusión como por sus contenidos. La crisis profunda está produciendo víctimas, entre quienes estamos nosotros.

Me gustaba la Revista de Libros por sus reseñas extensas, muchas veces en gavilla explorando la actualidad de un tema, y por sus muy cualificados críticos. Era, más modesta y en español, el equivalente lejano del Times Literary Supplement o de la London Review of Books. Da pensar que con sólo el precio del salón y un par de dormitorios de uno de los adosados cuyas vigas han pinchado la burbuja inmobiliaria y, por ende hipotecaria, del crédito, podrían salir no pocos números de la revista. Confieso que estuve hojeando el último número en un quiosco y no llegué a comprarlo. No siempre se puede. Ahora lo haré como homenaje y recuerdo.
Y una pregunta acecha al melancólico: si las cajas de ahorro no cumplen con su labor social y cultural, ¿en qué quedan? ¿En deslucidos remedos de los bancos?




1 comentario:

Alfredo J. Ramos dijo...

Como dice Amalia, esta gran revista, modélica por tantas cosas en su género, es otra víctima de esta crisis que parece dispuesta a llevarse por delante todo lo que no pueda medirse en réditos contantes y sonantes. Otros muchas publicaciones e iniciativas culturales están el la cuerda floja. Qué gran error y qué inmensa torpeza pensar que con supresiones de este tipo puede arreglarse algo. Es justamente lo contrario: si algo puede sacarnos de este pozo, cuya hondura y negritud tal vez aún desconocemos, es más cultura. Pero está claro que no todos piensan los mismo. Una gran pérdida.