lunes, 19 de diciembre de 2011

Elogio de la derrota



En el último trimestre, tres han sido los libros de poemas que ha tenido uno concursando en premios. Hoy, naufragados los dos primeros, ya sé que la trirreme se ha hundido definitivamente frente a la costa de lo inapelable: se acaba de fallar el tercero.
En todos los casos conocía a miembros del jurado, y en ninguno de ellos he recurrido a los amigos, a la llamada inoportuna, al mensaje electrónico. Lo cual tiene ahora su ventaja: dispongo de un buen número de poemas que podrán ser revisados mejor, decantados, en lo que ya adivino una publicación conjunta. Y todo esto me pone de muy buen humor. Y lo traigo aquí para celebrarlo.

12 comentarios:

J.L. Ordóñez dijo...

Tienes toda la razón, Antonio: derrotas en certámenes o negativas de editoriales no son más que estímulos para volver a revisar la obra y afilar por donde aún se pueda afilar (o dicho de otro modo, hacer como John Wayne en "Tres Padrinos" y persistir hasta conseguir el objetivo: conseguir que ese niño quede a salvo).

Angelus dijo...

Este comentario me recuerda una entrada de Juan Antonio González Romano:

http://ahdelavida.blogspot.com/2011/12/el-tiempo-y-las-prisas.html

Saludos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues te aseguro, Angelus, que no había leído la entrada de mi amigo González Romano. Me alegra coincidir con él también en esto. Saludos.

Anónimo dijo...

Como lectora de poesía, lo que más me disgusta de todo lo que tiene que ver con este género es el asunto de los premios y los contactos entre poetas.
Siento mucho decir esto, pero ¿qué quiere decir eso de hacer llamadas, enviar correos...? La entrada da a entender que se trata de una praxis que existe lo de hacer esas llamadas cuando se conoce a alguien del jurado. Implícitamente esta entrada nos muestra algo que al parecer forma parte del juego de los premios...


En fin, ojalá no hubiera premios de ningún tipo.

Clarissa dijo...

Estoy de acuerdo con la lectora anónima. Un poeta de tu categoria debería estar pon encima de presentarse a concursos.

Sara dijo...

Recuerdo haber leído que lo peor de una derrota es el sentimiento de orfandad que nos provoca... Pero me alegra verte ahora tan acompañado como en tus múltiples éxitos. Debe de ser tu actitud; a mi parece una actitud muy elegante. Ánimo.

gatoflauta dijo...

Una pequeña precisión para Clarissa: Fernando Pessoa se presentó en su momento a un premio (el del "Secretariado de Propaganda Nacional") en el que quedó en segundo lugar, fruto de lo cual fue la aparición del único libro que publicó en vida, "Mensagem" (1934). Y comentó después (en carta a Adolfo Casais Monteiro) que no creía que en ello, en haberse presentado al premio, hubiera "pecado intelectual mayor". Si a él (quizá el mayor poeta del siglo XX, en mi modesta opinión) no le parecía "estar por encima" de eso de presentarse a premios, ¿por qué habría de parecérselo a quienes no somos Pessoa (ya nos gustaría)?

Clarissa dijo...

Bueno Antonio, si lo que quieres es presentarte a concursos hazlo, pero yo no estoy de acuerdo. Deberías leer la página de Addison de Witt, aunque creo que todo lo que cuentan ya lo sabes. Todo esto de los premios en España es una verguenza, i deberías estar orgulloso de poder publicar poesia sin necesidad de ganar ninguno.

gatoflauta dijo...

Para Clarissa, de nuevo: hay premios y premios, y jurados y jurados. Incluso en un premio con tanta fama de amañado, pactado previamente, etcétera, como el Loewe, se dio el caso hace pocos años de que, premiado Antonio Gracia, hubiesen de retirarle el premio porque el libro con el que lo ganó ya había sido premiado anteriormente. ¿Cree Clarissa que, de haber estado el premio pactado de antemano, el resultado hubiera sido ése? En cualquier caso, échele un vistazo a la primera entrada que le saldrá en este enlace:

Cultural (Madrid) - 09/07/2011, p. 16 - ABC.es Hemeroteca

y encontrará un artículo de José Luis García Martín hablando, precisamente, de "Addison de Witt" y su curiosa manera de juzgar. Debo decir que, a mi parecer, tiene razón.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

En España, y también en otras naciones de nuestra lengua, hay muchos más premios a libros inéditos que a ya publicados, cosa esta última más frecuente en otros países.
En el terreno de la poesía, es prácticamente la única manera de publicar en ciertas editoriales que garantizan buena distribución y, por qué no, la de obtener una bolsa económica que, especialmente en momentos como los actuales, no es despreciable. De aquí lo de presentarse, como he hecho algunas veces y no descarto volver a hacer un día.
No puedo quejarme de los premios: en mi caso, si no en la poesía me han dado grandes alegrías en la traducción, el ensayo y la biografía. Y no era ningún "peso pesado" o que moviera contactos cuando los obtuve.
La poesía es, ella misma, ajena a los premios, a los dimes y diretes. Pero se sirve de ellos para encontrar su cauce. Que también puede venir por otras vías. Saludos.

fcaro dijo...

Lo normal es no ganar. Lo anormal es conseguirlo. Hay premios y premios. inclusoi dentro del mismo premnio hay años y años.
Si es el premio que me supongo ha sido dado con limpieza, conozco al premiado.

Paciencia y barajar. Y escribir bien, claro.

Sara dijo...

Los premios también pueden ser de gran ayuda para muchos escritores que tratan de abrirse camino. No conozco ese mundo de primera mano, pero sé que puede ser durísmo. Así que si los premios ofrecen esa primera oportunidad, bienvenidos sean. El politiqueo, el enchufismo etc., está bien denunciarlos, pero de ahí a condenar los premios en su totalidad, hay un gran salto!