domingo, 11 de diciembre de 2011

Sísifo




Va acabando el año y el autor del blog contempla, tan sorprendido como consternado, que ha escrito un centenar de poemas durante el tiempo de esta evolución celeste en torno al sol. Demasiadas formas de eludir la felicidad. Y deja aquí, tan inútil como las otras decenas, este último (el más reciente pero intuye que no el postrero):

SÍSIFO


Todo es inútil, y lo sabes.

Como ese gato que para enterrar sus heces

araña el suelo de mármol.

Como la bomba de Hiroshima,

tras cuya víspera

los supervivientes, ese cáncer en sacos,

vagaban atónitos entre la destrucción

y sin un solo cráter

lo sentían, en fantasma,

igual que un amputado siente el miembro

que sí está, pero sólo en su mente,

en su tumor.

Nada está donde se supone.

La piedra que arrastramos a su meta

somos nosotros.

El peso de la ausencia es el más grave.


Acodado en la barra que no existe,

el camarero despedido hace años

brinda con una copa rota

delante del cliente que murió.


5 comentarios:

Mita dijo...

Es muy interesante y muy bonito. Inútiles no son
Besos

L.N.J. dijo...

Mucho peso siento en este poema, el peso de la vida que comparas con esta piedra que jamás alcanzó la cima.
No por ello, se dejan los caminos; que a veces son suaves y deleitosos.

Saludos.

Ernesto Frattarola dijo...

La última estrofa me parece maravillosa. Gracias. Un saludo

Sara dijo...

"La piedra que arrastaramos a su meta/ somos nosostros".
Me gusta.

Alfredo J. Ramos dijo...

Y a mi (la última estrofa) me recuerda una escena de El resplandor. Buen poema.