viernes, 20 de enero de 2012

En el pecho del Nobel, un poema



EN EL PECHO DEL NOBEL


Con la camisa abierta, la cortina

descorrida a un hogar

que envejece. A su lado, su esposa:

Filemón y Baucis

que no renuevan ya el vestuario.


Puntilla irregular,

queda una espuma plateresca,

deshilachada,

textil corona humilde y baja

al pie del cuello.


Amarillo y raído,

desordenado como el pelo arriba

-las canas greñas-,

el borde de la camiseta

hace más dios al hombre, por eterno.


4 comentarios:

L´letraferit dijo...

El VIII libro de las metamorfosis de Ovidio, narra como de pie quedan unidos los celadores del templo como árboles que ahora cuidan el silencio de los corredores. Ambos cercanos permanecen plantados sin enterarse de su propia muerte o la del otro, por ello no hay ni lágrimas, ni frutos. Dos árboles metamorfosis del tiempo y la vida de aquellos ancianos que humildes ante la mirada de la codicia podría verles pobres, la mirada de lo divino pudo verlos inmensamente afortunados porque supieron conservar la amistad, la unión y con ello el amor.
Me gusta su trabajo profesor; que interesante que como Góngora este usted jugando a retomar del silencio las letras casi olvidadas de aquellos mitos, que nos han acompañado de una u otra forma esta historia del mundo a la que llamamos civilización. Algo de este mito me recuerda el amigo fiel de Wilde, pero que en la pluma del poeta inglés el final no es la fortuna de un verdor perenne.

L´letraferit dijo...

AAH! acabo de recordar que este mito es precisamente el antecedente del diluvio que copian después en otro libro que todo mundo dice tener o conocer.

Sara dijo...

Conmovedora, esa imagen del Nobel más dulce... Un poema magnífico.

Myriam dijo...

Gran ternura en el poema, la misma que él transmite. Y la fidelidad del amor muy bien planteada en las figuras de Filemón y Baucis, (que siempre me hace recordar el pasaje bíblico de Elías y la viuda de Sarepta). Perfecta figura la de los dos árboles que esperan incólumes el final ineludible. La eternidad está en el fuego robado a los dioses.