FÁBULA DE FUENTES
Desatornilla el viejo sumidero.
Con el guante de látex y herramientas
que va cambiando al tiempo que fracasa
en dejar expedito ese desagüe,
desatasca una parte de los cienos
inmundos que atoraban el lavabo.
Otra se cae a las profundidades:
albura degradada en noche espesa,
un grumo que guardaba mil jornadas
de abluciones, espumas y dentífricos;
rutinas que el espejo recogió
mas no sin inmutarse, con las canas
y todas las arrugas de ese hombre
que ahora se las da de fontanero.
A punto del colapso, a duras penas
hace que corra el agua, y se retira
–lo mismo que ahora ésta por el codo–,
lavándose las manos, a comer:
y se encoge de hombros mientras traga
grasas y sal, en olvidanza pronta
de sus propias arterias obturadas.
8 comentarios:
Recuerdo bien la tertulia, la cena y tu poema, muy bien traído después del vino y las carnes variadas del fogón. Acaso alguien sintiera correr después la sangre expedita por sus venas. Y sí, conviene que corrijas "quaedam" por "quadam", para que el circuito que propones sea perfecto. Felices Reyes Magos y un fuerte abrazo para ti y Teresa.
Corregido queda, querido Antonio. Que nadie diga que la fontanería está reñida con la gramática. Abrazos y pródiga mágica monarquía también para vosotros.
Gratos recuerdos de la tertulia, que espero se repitan en el año que acaba de comenzar. Un abrazo para los Antonios.
En la del mes de noviembre estuve yo y fue también pródiga en afectos y largo yantar, como dices.
Me hubiera gustado coincidir con vosotros. Acaso el tiempo ponga remedio.
Abrazo.
Pues sí, Juan Antonio. Muy gratos recuerdos. Amenazo con volver. Ahora, y hasta entonces, un abrazo.
Más largo que el yantar es el tiempo, Elías. Seguro que coincidimos. Que así sea.
Demasiados yantares, tertuliano. No dentrífico sino dentífrico, ca. (Del lat. dens, dentis, diente, y fricāre, frotar). Feliz resaca a todos.
Corregido. Amonesto cordialmente al "negro" que me lo escribió. Fontanero a tus fuentes... Gracias.
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