miércoles, 18 de enero de 2012

Ordenadores



No importa que sean de plástico o metálicos, nada que de elegante aluminio. Por cómo absorben y se pierde el tiempo ante ellos, los ordenadores, se diría que son de piedra imán.

Extraña piedra imán que no atrae hierro sino carne y vista fija que va deteriorándose. Y que devuelve a las cabezas que atrapa -oh transformación de las moléculas- puro serrín.

Un ordenador es eso: un imperativo mandamás y mandarín que tiraniza, déspota de disco duro, nuestras vidas.

5 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Y no digamos ya Internet, que se sirve del ordenador para tiranizarnos. Un disco duro gigantesco, universal.

Un abrazo.

Sara dijo...

Antonio, una buena medicina para la saturación de serrín, es unos días de descanso en el Spanish Point de la costa de Clare (sin el ordenador, of course). Absolutamente recomendable, como esta canción, que seguro que ya has escuchado muchas veces (creo recordar que incluso en directo). Un abrazo.

http://www.youtube.com/watch?v=a911pAxe6nk

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Lo de "la nube" es una metáfora precisa: cada vez tenemos más la cabeza metida en una universal, como tú dices, Ridao. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Cierto, Sara. Hay sitios que ojalá no tengan cobertura. Aunque es en el ordenador donde escucho tu enlace de Planxty que, sí, Teresa y yo escuchamos en directo en el Barbican cuando estos señores volvieron a reunirse. Gracias por recordármelo.

Myriam dijo...

Gracias a los ordenadores puedo leerte y hasta verte, así que no son tan malos, todo depende del uso que se les dé, si es en torno a la literatura, las artes, la cultura en el mejor sentido de la palabra, bien venido sea.