lunes, 30 de enero de 2012

Sorpresa de Rosario Castellanos


Da nombre a la principal de las librerías del Fondo de Cultura Económica, en México, un oasis con palmeras y todo. Y había leído algún poema suelto suyo, y su nombre citado con elogios. Sin embargo, reconozco que hasta hace unos días no había leído bien a Rosario Castellanos. Lo cual será siempre menos grave que placentero, pues se trata de uno de los mejores poetas que he encontrado en los últimos tiempos.
La antología Juegos de inteligencia, a cargo de la también excelente poeta Amalia Bautista en la editorial Renacimiento, guarda una sorpresa tras otra, composiciones perfectas como "La Victoria de Samotracia", "Advertencia al que llega", "Kinsey Report", "Telenovela" o "De mutilaciones" (por citar solo textos de su último libro). Otra sorpresa, íntima para mí pero que aquí comparto, es que las fechas que delimitan su existencia coinciden con las de mi madre, que nació como ella en la ciudad de México con diferencia de tres semanas, y murió a este lado del Atlántico, también como ella, con una diferencia de un mes: Castellanos en Israel, mi madre en Sevilla. De ese estupor ante las muertes tempranas de quienes no llegaron a cumplir los cincuenta, envuelto en el más amplio de la poesía, ese misterio, trata este poema, un impromptu que escribí la otra tarde:


ROSARIO CASTELLANOS

(1925-1974)


Sus fechas son las mismas que abatieron

y sembraron la vida de mi madre.

Su muerte es un ciprés que crece al lado

de su idéntico mármol que no olvido.

En la ciudad de México, entre mangos

y duraznos nacieron las que ahora,

después de florecer los naranjales,

juntas se cimbrean en el cielo último

que da sombras y luz, la noche, el día,

al verso que las une, innecesario

testigo de sus vidas paralelas

y su muerte curvada como alfanje:

una breve guirnalda entrelazada

que aquí ciñe mi cuello con su asombro.



3 comentarios:

Myriam dijo...

La vida y la poesía tienen esos lazos mágicos y misteriosos que la mente no puede dilucidar, porque es innecesario. La poesía los rescata del olvido.

Elías dijo...

Bellísimo poema, Antonio.

Buscaré ese libro que citas.

Un abrazo.

Mila dijo...

Bella entrada y bello poema. Os leeremos a los dos. Felicidades.