miércoles, 1 de febrero de 2012

El sol en la fruta





Eliot escribió algunos poemas en francés y Borges hizo lo propio en la lengua inglesa, a cuya prosa encomendó el polaco Conrad, años antes, la narración de sus aventuras tan marítimas como inmarcesibles. Ioana Gruia, rumana de 1978, transmuta su lengua romance en español terso y limpio y nos regala en El sol en la fruta un poemario impecablemente escrito en nuestro idioma.
La autora se dedica a la literatura comparada en la Universidad de Granada, y no es raro encontrar citas y también huellas no declaradas de otros poetas en su obra. A veces, el lector, seguramente resabiado, ve demasiados ecos, como el de Dámaso Alonso y su Madrid en Hijos de la ira en el "Bucarest" de Gruia, donde también se compara la ciudad con un cementerio (la misma capital está presente en "El olor de las ruinas", donde hay un homenaje a Quevedo en la enumeración que va a dar en "nada"). Pero Gruia alza el vuelo y, aparte de testimoniar gran oficio, hace gala de un ramillete de poemas muy buenos, que poseen a la par emoción e inteligencia. "Si tú me llamas Ioana" es un hermoso poema, que juega con el precedente de otro conocido de Ángel González pero cuyo tema en realidad viene avalado por el sortilegio de cualquier relación amorosa, en que uno adquiere sentido por el otro.
Todo el poema "Exploradores" está muy logrado, y particularmente sus últimos cinco versos, donde los viejos

Quieren volver al barco que los trajo
durante años a esta isla abandonada.
Corren hacia la orilla.Ya muy lejos
distinguen el dibujo de una sombra:
la juventud como un barco fantasma.

Siendo natal del país que integra a Transilvania, cómo extrañarnos, por otra parte, de que Gruia entone una "Canción del deseo vampiro". Pero hay mucho más en la treintena larga, y alta, de poemas que componen El sol en la fruta.
Hace tiempo que no soy jurado del Premio de Poesía Andalucía Joven, pero me congratula que se la haya concedido el premio del año pasado a este libro. Y que envuelto en el sencillo y elegante vestido que le da Renacimiento podamos ahora leerlo y disfrutarlo. Eso que pierde la literatura rumana y ganan la andaluza y la española.

1 comentario:

Angelus dijo...

He leído el libro gracias a tu entrada y al préstamo de un compañero. Aquí hay una poeta, sin duda. He dejado una reseña del mismo también mi blog. Saludos.