lunes, 12 de marzo de 2012

Bajamar de Vicente Aleixandre




Fue un buen poeta, qué duda cabe. Pero el tiempo ha ido dejando pelusa sobre sus versos, envejeciéndolos (como los de casi todos). Lo recordamos como autor de un puñado de excelentes poemas, y de unas imágenes que tachonan la memoria de quien las lea ("donde graciosos pájaros se copian fugitivos / y vuelan a la región donde nada se olvida", en La destrucción o el amor), pero a la larga se vuelve cansino y romo. Y anacrónico.
Dejando a un lado la falacia de su poesía amorosa, con esos femeninos vergonzantes y postizos en un poeta homosexual (comprensible hubiera sido el silencio, no poblar los versos de muchachas ficticias), su dicción cae a veces, y hasta muy avanzada su obra, en una arcaica ropavejería. ¿Se pueden escribir todavía en los años sesenta de pasado siglo, y sin intención satirizante, formas verbales enclíticas? "Ni el humo viose entonces" parece, más que un verso, un hallazgo arqueológico.
Aleixandre tuvo el mérito de haber aglutinado a muchos jóvenes que buscaban su magisterio allá en su casa de la calle Wellingtonia de Madrid. Y es figura educadísima, cordial y entrañable. Pero solo se entiende que recibiera el Nobel (y nos alegramos de ello) como digno representante de toda una generación, en la que sin duda había poetas mejores que no lo obtuvieron.

8 comentarios:

Alejandro Sanz dijo...

No puedo estar más en desacuerdo con las opiniones que vierte en su blog en el artículo «Bajamar de Vicente Aleixandre». Y me sorprende que esas manifestaciones vengan de usted, de alguien tan estrechamente vinculado con la poesía, como creador y traductor, y como ensayista. En sus líneas afirma que Vicente Aleixandre «fue un buen poeta». Los poetas, estimado amigo, que son buenos y grandes lo son siempre. Garcilaso lo es, Shakespeare lo es, Quevedo lo es, Jorge Manrique lo es, Rilke lo es, Cernuda lo es, Vicente Aleixandre lo es... Todos ellos, y muchos más, de forma indiscutible, al margen del tiempo histórico en el que vivieron. Respeto, cómo no, que diga que «lo recordamos autor de un puñado de excelentes poemas», aunque debiera haber evitado la expresión «lo recordamos», ya que mi recuerdo, y el de muchos más lectores no es ese ni por asomo. Aleixandre fue autor de poemarios magistrales. No creo tampoco que la poesía de Vicente sea cansina y roma y menos anacrónica. Atemporal sí, como la de todos los grandes poetas que universalizan sus experiencias, deseos, o sueños más allá de todo tiempo.
Con relación a lo de la «falacia de su poesía amorosa» debo indicarle que el poeta es libre para escribir sobre el amor carnal y hasta sobre la amada o el amado, incluso siendo homosexual. Su condición sexual no tiene necesariamente que condicionar su obra, por lo que no encuentro falaz que hable, a veces, de amadas y no de amados, como intuyo, por lo que dice, sería su deseo. No debe preocuparle eso en su obra, salvo que sea tal vez usted también homosexual —que ni me interesa ni importa— y pretenda ejercer con su crítica cierta acción reivindicativa de esa honrosa condición, al menos tan honrosa como la de ser heterosexual o bisexual. Vicente, además, para su conocimiento, tuvo también en su juventud «relaciones» con mujeres, la más apasionada y significativa, sexualmente, con Carmen de Granada (María Valls), señora que llegó incluso a contagiarle una blenorragia y no precisamente por mirarla con inocencia poética. El poema «Cabellera negra», de Sombra del paraíso, se lo dedicó a ella.
«¿Se puede —dice usted— escribir todavía en los años sesenta del pasado siglo, y sin intención satirizante, de formas verbales enclíticas?». Se puede. ¿Qué lo impide? ¿La opinión de la crítica o de algún mal poeta. Lo que lamentablemente no podremos impedir nunca es que se cuele tanto poetastro en las librerías. Afortunadamente, y la mayoría de las veces, el tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio.
No comparto tampoco que Aleixandre recibiera el Nobel de Literatura porque pertenecía a la generación del 27, sino porque lo merecía, ya que es uno de los más grandes poetas en lengua española del siglo XX, muy superior a Lorca o a Cernuda, siendo ellos, también, magistrales. Esa es mi opinión.
Cambiando de tema. Le felicito por su trabajo biográfico sobre Cernuda, que leí con sumo interés, aunque, tal vez, podría haberlo enriquecido, de haberme conocido, con cierto e importante material inédito que poseo (diario manuscrito).
Alejandro Sanz
www.vicentealeixandre.es

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, de verdad, por su comentario, Alejandro, que enriquece esta entrada. Valoro enormemente, además, la educación con la que muestra su discrepancia. Nuestro nivel de estima de Aleixandre es, evidentemente, distinto: yo no creo que fuera superior a Lorca o a Cernuda (creo que esa opinión suya es minoritaria), pero si lo prefiere, por si ese pasado que yo empleaba suena a "caduco", diré que "es" un buen poeta".
No, no soy homosexual: simplemente se me hace artificioso el empleo de las muchachas en la obra del poeta, que podría haber dejado sin explicitar el objeto amoroso en vez de dejar falsas pistas . Respeto humanamente su opción. En lo poético me parece que es algo que le resta, si no verosimilitud, sí fuerza, intensidad.
Medí mucho mis palabras: no deseo minusvalorar a Aleixandre ni a nadie. Pero estoy convencido de que en poesía, como en tantas cosas, hay que tener independencia de criterio y no ir a remolque de creencias, tendencias, opiniones heredadas. Releeré a Aleixandre (del que, repito, hay poemas que me gustan mucho). Si encuentro algo que modifique mi juicio, lo traeré aquí. Saludos cordiales.

Juan Manuel Macías dijo...

Creo que lo importante, en la vida de uno, es haber amado unos cuantos poemas, y haberlos hecho nuestros. Después de no pocos rechazos e indiferencias hacia la poesía de Aleixandre, una vez, de pronto, me encontré con que amaba perdidamente "La destrucción o el amor" y "Sombra del paraíso". Y, desde entonces, no puedo sacarlos de mi mesilla de noche. No sé explicar cómo, pero los hice míos. La poesía, la música, las ciudades, si no forman parte de nuestra vida, si no nos dicen algo en nuestra vida, ¿para qué sirven? Todo es cuestión de amor, más allá de cualquier canon, y lo más bello es lo que uno ama, como diría Safo. Recuerdo ahora aquella entrada tuya sobre Leopoldo Lugones, en la que discrepamos, y ahora pienso en que no he conseguido amar la poesía de Lugones.
No comparto esta entrada tuya sobre Aleixandre (lo cual no nos aguará la Guinness) pero aplaudo la valentía de un sincero lector de poesía.
Abrazos.

Alejandro Sanz dijo...

Estimado Antonio, tal vez mi consideración de que Aleixandre es muy superior, poéticamente, a Lorca y a Cernuda es «minoritaria» como dice, pero nunca me he dejado arrastrar por las opiniones y las modas de la mayoría —que no siempre tienen razón—, sino por lo que siento, por lo que amo, por lo que ha cambiado mi vida y por lo que me ha hecho crecer como hombre. En este sentido, comparto esa hermosa cita de Safo que recuerda tan oportunamente Juan Manuel Macías: «lo más bello es lo que uno ama». Aleixandre fue una revelación, como Mozart, y a ellos —y a alguno que otro, que figura en mi íntima Galería de Admirados— les debo de alguna forma lo que soy. He contraído con ellos una deuda moral de gratitud, me gusta defenderlos si es necesario y compartirlos, siempre compartirlos.
Me agrada mucho que se haya propuesto releer a Aleixandre, aunque con ello no cambie, tal vez, su juicio sobre él, porque las lecturas y los poetas tienen su época de descubrimiento. Debe hacer esta relectura, y le sugeriría que empezara por sus Poemas de la consumación, donde no hay «muchachas falsas» ni formas verbales enclíticas que distraigan su atención, sólo la voz de un poeta que ha alcanzado una madurez increíble y que nos descubre, desde su vejez, verdades desnudas: «Contar la vida por los besos dados / no es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria». Vicente decía que a lo único a lo que no se puede obligar a la poesía es a mentir y, créame, incluso en esas «muchachas» palpita una verdad profundamente sentida. Se lo podría explicar con detalle, pero no creo que sea éste el espacio.
Dicho esto, le agradezco su rápida respuesta, que no esperaba. No acostumbro a participar en estos foros, pero por Vicente Aleixandre soy capaz de todo. Gracias también a Juan Manuel Macías —integrante de esa «minoría»— por salir tan brillantemente en defensa del maestro.
Un aleixandrino abrazo para los dos.
Alejandro Sanz

Juan Manuel Macías dijo...

Estimado Alejandro, con el permiso de Antonio, dueño y señor de esta bitácora, me gustaría matizarte algunas cosillas, como se suele decir, "por alusiones". Te agradezco tus amables palabras hacia mi intervención, pero he de decir que yo no me incluyo en corriente alguna de pensamiento que afirme que Aleixandre es superior a Lorca o a Cernuda. Ni en ninguna otra que defienda lo inverso. ¿Es mejor Lorca o Cernuda? ¿Es mejor Mozart o Beethoven? ¿Los Beatles o los Rolling? Depende del momento y de nuestra vida, pero no son cosas que existan ajenas a nosotros, imperturbables, como el universo de Newton. Por otra parte, creo más en los poemas que en los poetas, y en libros que (a mí por lo menos) me resultan imprescindibles.
Un abrazo a ambos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Es cierto que lo que importa son los poemas. Una buena antología de poemas, primando a estos sobre sus autores, hace más por los lectores que todas las monografías (y biografías) juntas. Por mi parte, poco tengo que añadir, salvo mis mejores deseos a ambos. Animar, eso sí, a Alejandro en su defensa de Aleixandre, incluida la de la casa y su legado.Y para Juan Manuel, el deseo de que más pronto que tarde tomemos esa pinta.

Alejandro Sanz dijo...

Estimado Juan Manuel, no pertenezco a ninguna corriente que afirme que Aleixandre es superior «poéticamente» a Cernuda o a Lorca. Eso lo afirmo yo, con absoluta libertad e independencia emocional porque, sinceramente, lo creo, y por muchas razones, estéticas, expresivas, cosmovisionarias, etc. ¿Dejaré de hacerlo algún día? No lo siento posible, pero nada es eterno. Por lo tanto, mi agradecimiento iba sólo encaminado a sus comentarios sobre el poeta o, habría que matizar, hacia los libros que cita, La destrucción o el amor y Sombra del paraíso. Nunca, por lo que dice en sus líneas, le imagine en corriente alguna, entre otras razones porque yo tampoco me adscribo a modas o a formas de pensamiento de nadie, aunque, en algunos casos, puedan producirme simpatías. Si le incluí en esa «minoría» no es porque le imaginara comulgando plenamente con mi afirmación, que no forma parte de ninguna corriente, ni lo pretendo, sino por sus elogiosas palabras hacia el poeta o hacia los libros citados.
Al hilo de sus interrogativos sobre Mozart o Beethoven, los Beatles o los Rolling, creo que comparar entre grandes siempre es peligroso, incluso entre Cernuda y Aleixandre. Yo me he permitido hacerlo, consciente de ese peligro, quizá porque no me asusta lo más mínimo ser «políticamente incorrecto» al utilizar el adjetivo «superior». Acaso ¿no es «superior» un pata negra a un jamón serrano, un Vega Sicilia a un Don Simón? Me puedo emocionar mucho, muchísimo, escuchando algunas canciones de Queen, de mi admiradísimo Freddie Mercury —que amaba los gatos tanto como yo—, pero nada me arrebatará tanto, me llevará tan lejos como, por ejemplo, la voz de la soprano Anna Netrebko.
Dicho esto, agradezco su interés en participar con tanta sinceridad en el pequeño debate que ha suscitado el artículo de su amigo. Un afectuoso saludo.
Alejandro Sanz

Anónimo dijo...

Sr. Rivero, disiento del paupérrimo retrato que hace Ud. del gran poeta Vicente Aleixandre. Me ha sorprendido la contundencia con la que ha reducido la poesía aleixandrina a simples escombros poéticos. Pocos poetas tienen tantos registros como nuestro querido Nobel. Hay tantos aleixandres como picassos, realmente. Un poeta que hizo gran poesía incluso en la vejez era más que digno del Premio Nobel. Los poetas que han recibido ese mítico premio después de Aleixandre no me parecen superiores a él, y más de uno me parece francamente inferior.

No entiendo que descalifique la poesía amorosa aleixandrina por la supuesta falacia que encierra, al ser Vicente Aleixandre homosexual, según usted. Está muy mal informado. Está muy bien documentado que Aleixandre fue heterosexual hasta que Carmen de Granada le contagió una enfermedad de transmisión sexual que lo dejó postrado durante más de un año con unos dolores tan fuertes que no podían ser mitigados ni con las dosis de morfina que le administraban. Pero esa no fue la única mujer en la vida del poeta sevillano, hubo otras, como Margarita Alpers, estudiante suya durante los veranos de 1921 y 1922, a la que mencionan José Luis Cano y Alejandro Duque Amusco en varias ocasiones. También tuvo una relación amorosa con Aleixandre la filóloga alemana Eva Seifert, con la que mantuvo una relación física hasta avanzados los años sesenta. La relación epistolar la mantuvieron hasta la muerte de Eva, hacia principios de los años ochenta. Si como afirmó Carlos Bousoño en su Teoría de la expresión poética " el poeta no comunica verdades, sino verosimilitudes", qué importa que las protagonistas amorosas aleixandrinas sean siempre femeninas? Quizá buscaba el máximo asentimiento posible. ¿Cuántos poetas homosexuales tuvieron el valor de incluir protagonistas amorosos masculinos en la época de Franco? Por qué nadie le reprocha a Jaime Gil de Biedma que ocultara su homosexualidad y que, además, cuando tuvo el SIDA, lo negara, y dijera que lo que tenía era una enfermedad tropical? No sé por qué casi todos los poetas cernudianos que conozco arremeten sin piedad contra la poesía de Aleixandre? Son dos formas diferentes de hacer poesía, pero muy válidas las dos. Yo tengo preferencia por la poesía lírica, por ejemplo, pero puedo entender que Cernuda tenga grandes adeptos, a pesar de que no pudo disfrutar de la fama que tanto merecía. Como sabe usted muy bien, en España Cernuda no gustaba hasta que Jacobo Muñoz fundó La Caña Gris y reivindicó la gran poesía de Cernuda. No me tomó demasiado en serio las fobias poéticas de los poetas. He visto a poetas de renombre cambiar de gusto al cabo de una década y donde habían dicho digo, dijeron Diego, quedándose bastante tranquilos. No entiendo por qué la moda de hurgar en la sexualidad ajena para desvelar lo que el propio dueño de su sexualidad no reveló solo se aplica a los escritores y otros artistas. La sexualidad de políticos, periodistas y abogados, por ejemplo, es siempre tabú, por el temor a las querellas. La sexualidad es Sr. Rivero, algo que solo le incumbe a cada individuo, y en nada afecta a su arte, ni a su cualificación como político, periodista, abogado o científico. Un saludo