La otra mañana

La otra mañana
© Juan María Rodríguez

jueves, 15 de marzo de 2012

Encyclopædia Britannica




Y de repente, un día llegaron, conquistaron la casa con sus lomos en los que el cardo de Escocia y una fecha (1768), dorados, imponían un mundo nuevo de conocimiento, de horizontes más amplios y venturosos: la treintena de tomos de la Encyclopædia Britannica, un regalo que mi padre se hizo a sí mismo y que en realidad nos hacía a nosotros sus hijos.

Es fama que Borges la leía de forma regular (qué lujo, por ejemplo, hallar en su edición el artículo sobre Keats escrito por Robert Louis Stevenson). En la que he heredado, la decimoquinta (de 1979), los colaboradores han cambiado, naturalmente, pero la sensación de oasis cultural en un mundo bárbaro permanece inalterable.

Recuerdo pasar las páginas, engancharme en entradas curiosas (“Guerrilla warfare” estaba entre mis favoritas), leer una y otra vez sobre los temas que me apasionan. Y abrir la puerta de la bibliografía al final de cada texto, viajar por los mapas, una cartografía de países muchos de los cuales son hoy distintos, cuando no han desaparecido.

Se acaba de anunciar que la Britannica deja de aparecer en papel. Se veía venir.

Pero la que desfila, como un pelotón de gastadores, al principio de mi biblioteca, tiene todas las medallas de mi sensibilidad, pues en ella me he curtido, y jamás, mientras yo viva, pasará a la reserva.




3 comentarios:

Mita dijo...

Qué suerte tuviste. El final del texto es muy bonito.
Besos

enletrasarte(Omar) dijo...

en fin, dicen que nada es para siempre, pero sí lo es, tu amistad con la enciclopedia
saludos

Sara dijo...

Me ha emocionado.