jueves, 5 de abril de 2012

Abril y silencio



Hoy publica la edición sevillana de El Mundo la cuarta de mis colaboraciones de esta serie tan pasada por agua que a veces uno tiene que recurrir a miradas oblicuas. Aquí, unas líneas del artículo que publiqué ayer miércoles:

En su poema “Abril y silencio”, el Nobel sueco Tomas Tranströmer ha escrito este verso: “La primavera está desierta”. Así se hallan esta Semana Santa pluvial tantos lugares otros años atestados, en los que no cabía ni siquiera el alfiler de la lluvia. A falta de las que todos desearíamos, de las procesiones, ensayo imágenes, quiero decir metáforas. Por ejemplo, esta vista en el Paseo de Colón tras pasar la Estrella: “Una larga hilera, túnicas blancas con cinturones amarillos, con sus llamitas verdes encendidas esperan a sus clientes los taxis”. O bien: “El cielo es una vieja cañería de plomo, pesada y gris, que se ha licuado y chorrea triste sobre la ciudad”. O, finalmente: “Escampa. Mínima marcha de un clarinete único, sobre las tejas pasa, con hábito negro y capirote naranja, cantando el mirlo”.


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