miércoles, 25 de abril de 2012

LA RESISTENCIA




Gira la cerradura torpemente,
lo mismo que una piedra de molino
que el tiempo atasca y traba con su peso.

Tantos años de usarla el viejo joven
engrasaron con roce y con obstáculos
este torpor, la artritis del metal

que como un hombre lento que rezonga
va arrastrando los pies entre protestas.
Como quien sube un monte va el pestillo  

renqueando y sin brío. Lo refrenan
el polvo y la invisible telaraña.
La puerta –él mismo– apática se abre

pues nada ya le espera al otro lado.

                                                          
                                                                                               (abril de 2012)

2 comentarios:

Sara dijo...

No debería pasar desapercibido este poema. Es mauy bueno, pero seguramente tú lo sabes mejor que nadie. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

¡Gracias, Sara!