martes, 3 de abril de 2012

En la muerte de quien veló a Cernuda



Funeraria donde fue velado Cernuda, febrero de 2010


En su casa de Toluca ha muerto asesinado el poeta tapatío Guillermo Fernández. La violencia ha alcanzado en México niveles impensables, y ahora le ha tocado a este escritor que estaba a punto de cumplir los ochenta años. Al parecer, la vivienda de Fernández fue asaltada y él recibió un mortal golpe en la cabeza tras ser maniatado.
Guillermo Fernández fue, además de poeta, un importante traductor del italiano. Da que pensar que haya seguido tan fielmente los pasos de su traducido Antonio Tabucchi, que murió la semana anterior. La diferencia es que el italo-portugués (lo segundo por vocación) murió tras larga enfermedad, y el mexicano, como tantos compatriotas, súbitamente y por mano ajena.
Cuando Luis Cernuda murió en la ciudad de México el 5 de noviembre de 1963, Guillermo Fernández apareció en la funeraria Gayosso de la calle Sullivan, donde estaban los restos del poeta sevillano, acompañando a Carlos Pellicer. Fernández, que había llegado de Guadalajara, no llegó a conocer nunca a Cernuda: Pellicer y él habían quedado para comer con el autor de La realidad y el deseo precisamente el mismo día en que éste murió de un infarto. Por la noche, tras irse los demás, Fernández se quedó solo velando el cadáver de Cernuda y compuso dos sonetos que dedicó a Concha Méndez y Paloma Altolaguirre. Luego, la mañana del 6 de noviembre fue una de las pocas personas que asistió al entierro en el Panteón Jardín.
Cuando llegó el primer aniversario, escribió estos otros sonetos, con su coda. He sentido un escalofrío al conocer la muerte de quien veló, un joven solo con un muerto, a Luis Cernuda, hará pronto cincuenta años.


2 comentarios:

Lucía de Luna dijo...

Gracias por sus líneas profesor.

Lisarda dijo...

Hermosa y triste historia. Una pena que el paìs que dio cabida a tantos exiliados no pueda garantizar seguridad a sus propios habitantes.