miércoles, 2 de mayo de 2012

UNA PARADA



En el coche aparcado bajo árboles,
la doble página abierta del parabrisas.
El viento escribe, transparente,
lo que va recitando.
Pétalos, flores,
los versos sueltos
de esta oda a la Naturaleza
que veo ante el volante
a resguardo del aire y de su frío.
Ese remolino
que replico yo dentro.

Hecho por ella,
un poema que se deshace
con la ventisca.

                                            (Abril de 2012)

6 comentarios:

Myriam dijo...

¡Vaya que sí eres poeta! no se te escapa el instante que para otros podría ser sólo rutina. Eso es lo que me lleva a decir como Höderlin
"Lleno de méritos, sin embargo poéticamente, habita el hombre sobre la tierra". Eso es re-crear (la naturaleza) y sacralizar (levantarse por sobre el hombre).

Maximiliano Brasla dijo...

Me encanto!

http://transitandorecuerdos.blogspot.com/

Si quieres entra es un blog mío en donde escribo, y quisiera saber tu opinion. Desde ya muchas gracias.

Alfredo J. Ramos dijo...

Una instantánea o "fijeza" llena, no solo de movimiento, de eternidad.. casi ná. El haiku final, aunque métricamente irregular (¿y si se le suprime el "un" a poema?), de antología. Un placer.

Anónimo dijo...

Muchas gracias a los tres. En cuanto a los tres últimos versos, Alfredo, no nacieron con vocación de haiku. Quede, sí, el aire, el aroma, pero prefiero mantenerlo con su actual métrica. Lo dejo en eneasílabo, un verso que me gusta mucho. Te agradezco en cualquier caso la sugerencia.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

(el comentario "anónimo" soy, naturalmente yo, Antonio)

Alfredo J. Ramos dijo...

Leído de nuevo, tienes razón, Antonio y haces muy bien en no meneallo. La pista del falso haiku me metió en un bucle silábico. Después de dejar el comentario, mientras volvía andando a casa (el andar suele aclararme las ideas y más aún los ritmos), caí en la cuenta. Y, por supuesto, vivan los eneasílabos, tan difíciles... y a la postre tan escasos. Ya lo sugería LAC: «De todos aquellos amigos / que poblaron conmigo el mundo / solo me quedan eneasílabos...» Un abrazo.