martes, 22 de mayo de 2012

Viaje al centro de Álvaro Valverde








Con verdadero placer he leído la antología Un centro fugitivo, en la que Jordi Doce recoge, con excelente prólogo, veinticinco años de poesía de Álvaro Valverde.
Conociendo la obra de Valverde, se hacía raro ya que no estuviera esta antologada. Con la belleza formal que le caracteriza, la Isla de Siltolá pone ahora remedio a esto en su colección Arrecifes, y aquí el lector halla una ajustada selección de sus ocho poemarios publicados hasta la fecha, más un puñado de composiciones inéditas.
Valverde es un gran poeta de la mirada, y muchas veces desde la sombra interior observa la luz. "La gracia de evocar ciertas imágenes / es semejante al sueño", escribe en "Luz otorgada". Así, no es extraño que a menudo aparezcan las lamas de las persianas en estas páginas, desde las que se otea el mundo. Hay mucha cultura decantada en esta quintaesencia de sus libros, pero desde la emoción estética y vital, nunca desde el extenuante exhibicionismo de tantos poetas de la promoción anterior. También se ofrecen aquí magníficos monólogos dramáticos, de los que escogería "Stevenson Skerryvore" y "Relación de los hechos (J.C.B.)", donde se rinde homenaje al poeta mexicano José Carlos Becerra.
Como todo poeta auténtico, Valverde recupera temas y motivos, como sucede con el cementerio alemán de Yuste. Hay reflexión, viajes, emociones. Y una de las poesías más sostenidamente musicales de cuantas se escriben hoy en España. 

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