viernes, 22 de junio de 2012

De santos y poetas






Estas semanas he vuelto a W. B. Yeats, y por él, en parte, a Arthur Symons, el divulgador del movimiento simbolista en Inglaterra e Irlanda. Symons compró un ejemplar de la primera edición de las Obras Espirituales de san Juan de la Cruz en un puesto de libros de la calle Sierpes de Sevilla, en 1898. Recordé esto cuando hace poco visitábamos en Úbeda el convento de San Miguel con su oratorio y el museo dedicado al poeta que en el mundo fue Juan de Yepes. Lustros después de la visita de su amigo Symons, e inspirado en santa Teresa de Jesús, Yeats compuso un poema en Sevilla tan cerca de donde estoy escribiendo que si lo hiciera él desde un portátil, y hoy, no entonces, seguramente me llegaría la señal de su wifi. Da vértigo. ¿Cuál sería su contraseña? Pero de eso es precisamente de lo que estoy escribiendo ahora mismo, mientras escucho a Amancio Prada derramar las estrofas del Cántico espiritual en esa versión a la que también siempre se vuelve.



1 comentario:

Sara dijo...

No sabía que Yeats hubiera visitado Sevilla. ¿Qué poema(s) compuso durante su estancia? Tengo mucha curiosidad...