martes, 19 de junio de 2012

Deseo


Lo mismo que uno tiene que pelear con uñas y dientes por hacer respetar su trabajo, ha de defender, es lo natural, el de otros. Firmada por Almudena Sánchez, hallo esta reseña de mi traducción de Deseo de Liam O'Flaherty. Se agradece la atenta lectura y el querer compartir la -muy buena- impresión sobre el libro, que no digo que sea maravilloso porque lo he traducido, sino que lo he traducido porque es maravilloso y no parecía que se fuera a verter al español en esta generación o la siguiente. Pero me veo obligado a precisar que el otro título del escritor irlandés que menciona, El delator, no lo traduje yo, sino Gabriela Bustelo. Uno se limitó a ponerle prólogo. Por otra parte, Deseo está escrito en gaélico (lengua de la que lo traduje directamente, sí), pero El delator, como casi toda su obra, lo compuso O'Flaherty en inglés. Y aquí la verdadera singularidad de esta colección de cuentos, Dúil, que fue el único libro que el escritor aranés (de las islas Arán, claro) escribió en su lengua áspera y nativa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No quiero ser puntillosa... pero ¿áspera?... ¿no es eso precisamente un gran cliché cuando se habla del gaélico... en realidad, cuando se habla de cualquier lengua extranjera? ¿"Áspero", "musical", "melodioso" y demás calificativos... para quién?


En fin, es algo que siempre me pone en alerta y más cuando lo pronuncia un traductor.

Disculpe este comentario, no offence intended.

M.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muy buen comentario, muchas gracias. Me explicaré: el irlandés es áspero en su aprendizaje, porque salvo para algunos préstamos, casi todos del inglés, el dominio de su vocabulario resulta extremadamente difícil. En ese sentido lo decía, en parte. Pero sobre todo por la fonética, que es más arriscada, con grupos consonánticos como el "ch" (que es como una jota fuerte, áspera) que la de las lenguas romances. La melodía de la frase puede ser dulce pero estar esta sembrada de esas "asperezas". Pero tiene cierta razón en lo del cliché. Era consciente de ello cuando redactaba la nota. Y está mal que haya sucumbido a él cuando en "La gente corriente de Irlanda" de Flann O'Brien, que también he traducido recientemente para Nórdica, he tenido que adaptar decenas de clichés de los que el autor se mofaba.
Un cordial saludo.