lunes, 11 de junio de 2012

En el aula de Antonio Machado




Aprobamos raspados esa asignatura pendiente: visitar Úbeda y Baeza. Digo "raspados" porque siempre se quedan muchas cosas sin ver, rincones, esquinas, interiores, fachadas... No obstante, volvimos como los males estudiantes, siempre optimistas tras el examen. 
En Baeza, a primera hora de la tarde, nos entramos en el Instituto Santísima Trinidad, donde dio sus clases de francés el catedrático Antonio Machado. Al principio me pareció lóbrega la sala, así como estaba sin luz eléctrica; luego reconocí que le convenía esa casi penumbra, como de foto en sepia, al recuerdo, al revivir lo pasado allí hace un siglo. Fue en 1912 cuando Machado llegó a Baeza, desolado tras la muerte de Leonor, y allí escribió muchos de sus mejores versos elegíacos. Donde el sillón en que él se sentaría  había un cartel conmemorativo, feo homenaje cuando era algo que se podía haber colocado en el exterior del aula. Por eso el asiento, que no fotografié, no comparece en esta entrada. La imagen que la ilustra es de las bancas, cada una con su hueco para el tintero, y de las vitrinas con copias de documentos y recortes de periódicos y revistas. Me senté brevemente en uno de los pupitres, por si se me pegaba, aun en la distancia del tiempo, alguna lección del poeta.

3 comentarios:

Rafael dijo...

Ya tienes algunas de sus cualidades: amor por la belleza y las letras.

Sara dijo...

Qué emoción, Antonio, sentarse en uno de esos pupitres. Tengo que ir a Baeza, decidido, y si es este año mejor, que he leído que están organizando muchas cosas para marcar el aniversario de su llegada. Leyendo esta entrada he empezado a recitar por lo bajito, su 'Poema de un Día', que aprendí de memoria de niña y comprendí de mayor. ¡Y eso ya no se olvida nunca! Un abrazo.

Maria Z. dijo...

He leido a Machado y es uno de mis autores preferidos,ojalà y algun dia pudiera estar alli y poder ver personalmente todas esas bellisimas cosas.Un abrazo.Maria Z.