miércoles, 26 de septiembre de 2012

Preguntas




Qué gusto dan los diarios franceses cuando llega el otoño, cuya caída de hojas en aquel país se llama, con olor a tinta, rentrée. Los anuncios de libros superan entonces a los de cualquier otra mercancía. Es cierto, sí, que los de objetos de lujo -los complementos de un modista, unos relojes de oro- ocupan parcelas de mayor extensión; pero aparte estos dos o tres terratenientes, el minifundio del libro -eso que se se conoce por bibliodiversidad- ocupa aquí y allá no pocos espacios en las páginas, casi siempre con el rostro del autor en compensación de la sobria cubierta apenas tipográfica.
En la porta de Le Monde he visto a Bernard Pivot, el archiconocido crítico y televisivo apostrofista, junto a su más reciente título, Oui, mais quelle est la question? Se queja Pivot de que haber alcanzado fama en la prensa escrita, en la pantalla, en la radio le ha llevado a un estado en que también en su vida privada todo son preguntas, como si estuviera obligado a dar su parecer sobre toda cosa. A esa enfermedad crónica la llama Pivot la "questionnite". Le sucede al autor y crítico traspirenaico lo contrario que a quien quiera que se refiera el aforismo de José Luis García Martín que aparece en Enigmas con jardín, su más reciente libro: "Tenía respuestas para todo y por eso nadie quería hacerle preguntas."

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