miércoles, 17 de octubre de 2012

De los sucesos


Un trabajador que llevaba meses sin cobrar se ha suicidado hace unos días en Sevilla.




DE LOS SUCESOS

In memoriam J. R. L.

Hay relojes que nunca se detienen,
tercos calendarios impasibles.
Los veintiséis manifestantes que hace días
gritaban cuando ibas al pan
–impasible como un calendario,
sin detenerte–
ahora son menos. Uno falta.
Ya no volverá a las concentraciones
ni a colarse en el tren de cercanías
para ir al trabajo que no cobra,
no aceptará más bocadillos
con menos fiambre que vergüenza.
No volverá a gritar cuando vayas al pan.

Hay relojes que nunca se detienen,
tercos calendarios impasibles.
Nóminas adeudadas desde abril
son hojas que se apilan este otoño;
no se las lleva, permanecen
en el legado de su angustia,
mísera herencia futurible
de quien es ya pasado sin remedio.
Veinticinco manifestantes, y uno más
que ahora no sostiene la pancarta.
Hay relojes que nunca se detienen,
tercos calendarios impasibles.