lunes, 22 de octubre de 2012

En el taller de una poeta




Anna Crowe

Creo que no había leído un solo verso de Anna Crowe hasta hace unos días. Ha sido ahora, merced a uno de los volúmenes de la colección de Poesía Internacional de Cosmopoética, cuando he podido conocer su obra, de tan alta calidad. La edición es bilingüe (la versión española, nada menos que de Joan Margarit), y aunque la ilustración de la cubierta, junto con su título, llama a engaño no hay en estas páginas gamberradas, vanguardismos ni poses de desafío ni más imperdibles que los alfileretazos de la emoción y la inteligencia.
Tiene muchos momentos memorables este Punk con salterio de la poeta afincada en Escocia y que imparte talleres de escritura en Saint Andrews, al claustro de cuya universidad pertenece también John Burnside, con quien hemos compartido recientemente algunos ratos en Córdoba en compañía de su traductor Jordi Doce.
He ido anotando algunos versos de Crowe que pueden ser de utilidad a los alumnos de mi propio taller. De eso es de lo que se ocupa este asiento de hoy.
Como toda gran poesía, la de Crowe es fruto de una sabia ordenación del lenguaje. En el poema "The Extraction" ("La extracción") otorga una consistencia física al ruido que no está del todo presente en la traducción de Margarit:

After the screams as saws bit into steel, 
and crump as girders fell;

Después del chillido de las sierras al morder el acero
y del ruido sordo de las vigas al caer.

Más exacto sería:

Después de que los chillidos mordieran el acero como sierras
y el ruido sordo cayera como vigas;


Tampoco aquí la traducción transmite todo lo que hay en el original, donde se dice que la estampa cayó tras el piano, pero la imagen de la memoria como ese gran instrumento tras el que caen las cosas, que siguen resonando, es muy poderoso:

Some lost things I still long for.
A print of Antwerp cathedral,
rolled-up and fallen years ago
behind the booming piano of my head,
goes on plucking twangs of regret.

Hay cosas perdidas que todavía lloro. 
Una estampa de la catedral de Amberes,
arrollada y caída hace años,
pulsa un tañido de pesar
detrás del retumbante piano de mi cabeza.


En otros versos, sin embargo, el poeta catalán consigue mejorar el original sin serle infiel sino potenciando lo que estaba latente en Crowe y que de algún modo u otro asoma a muchos de sus poemas:


(...) this garden drenched with night
and its November smell of bonfires 

(...) este jardín
empapado de noche y de noviembre,


Independientemente de su sonoridad como endecasílabo, esa coincidencia en lo que empapa el jardín (la propia noche
y el mes al que esta pertenece, con todas las connotaciones de frío y lluvia) proporciona una gran plasticidad. La misma que hallamos en estas líneas de "Coming to Light" ("Saliendo a la luz"):

how the sun sank into the great red arms
of the cedar at the road's end
like the pietà on the wall at school;

y veía cómo el sol se hundía en los brazos,
rojos y enormes, del cedro del final de la calle
igual que la pietà en la pared de la escuela.

Qué visuales estos versos, particularmente para quien haya visto paisajes parecidos desde la ventanilla de un avión o desde una eminencia del terreno:

Every year there are more villas,
each with its pool
set like a turquoise or an aquamarine;

Cada año hay más casas,
cada una con su piscina
empotrada como una turquesa o un aguamarina.

En el poema que da título a la antología, la autora encuentra a un punk, que no resulta ser tan fiero como él mismo se pinta, en el tren. E inesperadamente delicado, se pone a hablar de plantas con un dominio, una precisión, que causan pasmo en la poeta. Qué bien escoge esta la forma de decirlo, dado el contexto: 

He is a green man speaking leaves.
Rainforest canopy fills the carriage
with rustled whispers; words
that make Linnaean music, space
for colobus, catleya, bell-bird
to peep from the fringes of speech.

For an hour he held sway, in language
as way above my head as, say, a sequoia.

Es un hombre verde que habla con hojas.
El frondoso follaje llena el vagón
de rumores susurrados: de palabras que componen
una música linneana, dejando espacio
para que el colobo, la catleya, y la manorina campanera
se asomen a hurtadillas desde las periferias del habla.

Durante una hora dominó la conversación con un lenguaje
tan por encima de mí como una secuoya.


En "A Calendar of Hares" ("Un calendario de liebres"), que recuerda a las trece formas de mirar a un mirlo que consignó Wallace Stevens, leemos:

5. When the buzzard wheels
like a slow kite overhead
the hare pays out the string.

Cuando el águila vuela
como una cometa en lo alto del cielo
la liebre va soltándole cuerda.

12. November stiffens
into December: hare and grass
have grown a thick coat of frost.

Noviembre se endurece
al entrar en diciembre: la liebre y la hierba
se han puesto un grueso abrigo de escarcha.

Cómo vemos en el primer poemita el miedo de la liebre, que querría que el águila se alejara cielo arriba, lejos de ella y de su condición de presa. Y en el segundo, la identidad entre el animal y el pasto. A ambos les ha salido ese oxímoron: el abrigo "de escarcha", esa capa que los une bajo el frío. Es esencial la observación para el poema (véase lo que se dice en el ejmplo siguiente sobre el muro de un jardín), así como la imaginación y el establecimiento de analogías que huyan del cliché. Qué felizmente literaria, sin pedantería para un lector culto de lengua inglesa, la imagen de esos capítulos que deliberadamente dejó en blanco el autor de Tristram Shandy en su novela:

the garden wall a library
on the hermeneutics of the snail.
Acknowledging a debt to Sterne, snow
offers the reader days of blank pages.

el muro del jardín una biblioteca entera
sobre la hermenéutica del caracol.
Con reconocimiento a Lawrence Sterne,
la nieve ofrece al lector unos días de páginas blancas.

Cerraré estas notas con dos muestras más de la expresividad de Crowe, de la capacidad de presentar la materia y las asociaciones mentales con sus versos, con sus imágenes:

Gollop was our grandmother's butcher.
Saying his name out loud, you swallowed
a lump of gristle whole. (...)

Gollop era la carnicería donde compraba mi abuela.
Si decías su nombre en voz alta,
engullías un manojo entero de cartílagos.

y

Words and numerals, raised up
like braille, in paler script,
where earth is searching the stone
with the long, blind fingers of grass
for names, more names.

Palabras y números en relieve,
como en Braille, en letra más pálida,
allí donde la tierra manosea la lápida
con los largos dedos de la hierba,
buscando nombres y más nombres.