viernes, 16 de noviembre de 2012

Desocupados




En otro tiempo,
en torno de las zanjas
y las cuadrillas,
formaban una valla de arrugada carne,
fachadas faltas de restauración,
los jubilados;
cada vez más niños,
viendo erigir a otros su arquitectura,
viendo jugar a otros
o levantar mecanos,
metálicos moldes de pilares o grúas.

Hoy, sin embargo,
en torno de las obras escasísimas
-las aceras levantadas como pústulas,
los solares abiertos, los montones de tierra-,
matan el tiempo los desempleados,
parados para no abrir mucho el apetito
de vuelta a casa –si la tienen–.
La envidia excava así sus ojos jóvenes
y miran como a un Rolls,
o un último modelo de descapotable,
oxidada y temblor, la hormigonera.

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